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A partir de las preguntas que nos hizo Eduardo Bautista en una entrevista para El Financiero, establecimos las siguientes respuestas:

 

Marisol García Walls

1. ¿Cómo les surgió la idea de «Cuéntanos dónde estabas» y cuándo exactamente? ¿En qué momento pasaron del shock por la tragedia a la necesidad de comenzar un proyecto que fungiera como catarsis y ejercicio de memoria colectiva a la vez?

No sabría decir cómo y cuándo surgió la idea exactamente. Roberto y yo, desde hace unas semanas, inauguramos un espacio en casa al que llamamos “Compañía diletante de espectros y luciérnagas” donde nos juntamos con un grupo de amigos a leer teoría sobre la visibilidad, la invisibilidad y las imágenes. La cita de Michel de Certeau que elegimos y que figura en el “Acerca de” y el planteamiento del proyecto son ecos de las conversaciones que hemos sostenido con los amigos de la compañía.

2. ¿Por qué consideran importante y/o útil un proyecto como éste? // 5. Los ejercicios de memoria colectiva siempre son pertinentes en momentos de desastres o guerras. ¿Por qué? ¿Por qué esta tragedia marca un antes y un después en la historia de México? // 8. ¿Qué papel juega la memoria en una sociedad? Sobre todo en una tan fracturada y tan tendiente al olvido como la mexicana…

Aunque estudié literatura y me desenvuelvo, sobre todo, en la escritura creativa, yo trabajo desde el horizonte de los objetos y la cultura material. Una reflexión que me ha estado dando vueltas últimamente es el papel que juegan los sujetos y los objetos frente a los procesos de reparación de justicia. Con esto me refiero, en concreto, al estatuto de verdad que tienen las palabras y las cosas, los testimonios y las “evidencias”. Sobre esta línea está gran parte del trabajo del grupo de Forensic Architecture de la Universidad de Goldsmiths, que presentó recientemente la Plataforma Ayotzinapa e inauguró una exposición en el MUAC.  De los métodos de trabajo de este grupo retomo muchos planteamientos, sólo que desde la recuperación, paralela a la presentación de evidencia, de la memoria colectiva.

La otra cosa que recupero es que, a la par que se hace el trabajo para reconstruir esta memoria subjetiva, es vital la presentación de objetos forenses, es decir, la presentación de objetos (literarios como el testimonio, visuales e incluso digitales, como esta plataforma) que puedan hablar frente al «foro» común para construir una arquitectura de la verdad pública. Un amigo, Adam Vázquez, quien también rindió su testimonio, escribió sobre nuestro proyecto: “Para mí, este registro escrito se puede convertir en un repositorio con fines políticos: la próxima vez que uno de nuestro empleados senadores o diputados tenga el descaro de no querer destinar nuestro dinero para nosotros mismos, podemos venir con este repositorio en la mano y preguntar, ¿qué es más importante que esto?, ¿para qué sí hay tiempo? Éstos cínicos tienen que saber que habrá memoria escrita de lo que ocurrió en la ciudad, de su cinismo y de el peligro en el que han puesto a los mexicanos a lo largo de todo el país por no observar las leyes y regulaciones de construcciones en un territorio sensible a los sismos. No hay nada más importante para el estado que sus propios miembros, por eso es improtante que volquemos nuestro testimonio.” Por lo mismo estos ejercicios colectivos tienen una gran importancia: hacer historia, hacer —como planteamos, una memoria colectiva y civil del terremoto— tiene el poder de presentar estos relatos en la dimensión de la historia potencial: ¿qué nos pasó? ¿hacia dónde queremos ir ahora? ¿cómo podemos imaginar, colectivamente, una mejor ciudad? ¿cómo “inventamos” un gobierno más justo? ¿cómo podemos trasladar lo mismo que nos sucedió a experiencias comunes a Morelos, a Guerrero, a Puebla, y hace unas semanas a Oaxaca, a Chiapas?

3. ¿Cuántas entradas al blog llevan registradas hasta el momento?

Llevamos unas 230.

4. ¿Alguno de ustedes o de sus familiares resultaron dañados y/o damnificados por el sismo?

Corrimos, afortunadamente, con mucha suerte. La suerte, la mayor parte de las veces, es un accidente. Al leer estas historias nos hemos enterado de muchos amigos y conocidos (además de los que teníamos noticia) que se han visto afectados. Lo que nos pasa cuando leemos estas historias es que nos dejamos “afectar” por ellas en un sentido muy profundo. La distinción “familiares y amigos” deja de operar cuando lees las historias de personas con las que te identificas, a las que les escribes de vuelta, con las que empiezas a formar lazos. Es poner, en su justa dimensión, que esto nos pasó a todos, pero que dentro de esto, el desastre golpea más fuerte a cuerpos que estaban precarizados desde antes: las zonas de Tláhuac, los niños de una escuela en Coapa, las trabajadoras de una fábrica, las zonas remotas de Xochimilco, los territorios más allá de la Ciudad…

6. ¿Tienen algún plan de editar un libro con los testimonios que se recopilen en la web?

Más que un libro, un mapa. Queremos superponer la cartografía sentimental a la cartografía del desastre.

7. Si lo vemos desde cierto punto, lo que ustedes están haciendo es, también, un ejercicio literario. ¿De qué manera la literatura, la escritura, ayuda a propiciar una catarsis social e individual?

Más que un ejercicio literario, es un ejercicio de escritura —sin el adjetivo “literaria”—. Pedimos a la gente que nos contara dónde estaban, no que hicieran un cuento o que escribieran sus memorias. Hay muchas teorías sobre la relación entre la palabra y sus efectos terapéuticos, desde la idea de medios narrativos para fines terapéuticos de Epston y White (que conocí gracias a Mónica Nepote) y, por otro lado, los artículos de James Pennebaker (que conocí recientemente gracias a mi alumna y amiga Elena Fernández). Son dos planteamientos distintos entre muchos otros, pero creo que la escritura es terapéutica por más razones que sólo por el hecho de “hacer el ejercicio”. No opera como un remedio inmediato: una rara vez se sienta, escribe y mejora automáticamente su estado de ánimo. Hay procesos de escritura que son un pequeño infierno en sí mismos. Pero algo de eso se queda: me dio infinito gusto ver que algunos conocidos publicaron las historias que escribieron para “Cuéntanos dónde estabas” en sus propias redes sociales y recibieron el cariño y el afecto de gente cercana.

9. ¿Qué es lo que más les ha sorprendido o qué enseñanza se han llevado con este proyecto?

No sabría contestar esta pregunta. Apenas empezamos a recopilar las historias. Ésta sólo es la primera fase de un proyecto más largo.

 

Roberto Cruz Arzabal

1. ¿Cómo les surgió la idea de «Cuéntanos dónde estabas» y cuándo exactamente? ¿En qué momento pasaron del shock por la tragedia a la necesidad de comenzar un proyecto que fungiera como catarsis y ejercicio de memoria colectiva a la vez?

El germen de la idea lo tuvo Marisol, mientras platicábamos sobre formas de hacer cosas después del sismo (además de las que ya se estaban haciendo y en las que habíamos podido participar), Marisol recordó que ante acontecimientos como el que sucedió el 19 deseptiembre, es común que algunas personas escriban algún post de Facebook para contar cómo lo vivieron. Algunos de esos posts se vuelven virales por el tipo de historia que se cuenta o por cómo se cuenta, y otros son sólo leídos por un círculo muy cercano. A partir de esta idea nos pusimos a pensar cómo sería poder juntas historias sobre cómo habíamos vivido el terremoto para que otros y otras las leyeran, la idea era abrir de los círculos pequeños las historias personales y crear un espacio común y abierto que permitiera que la gente que quería contar su historia por testimonio o por desahogo lo pudiera hacer.

2. ¿Por qué consideran importante y/o útil un proyecto como éste?

La idea detrá de todo fue que las historias son las voces que pueblan las ciudades, como dice la cita de Michel de Certeau que ponemos en el «Acerca de», las historias son trabajo artesanal, cada una es única aunque todas puedan parecerse, la vida de una ciudad existe también en esas historias. Cuando alguien puede leer tantas experiencias sobre un suceso común (algo que no sólo nos sucedió a todos y todas, sino que nos hizo reconocernos), podemos entender también que hay muchas formas de atravesar por la tragedia, el duelo y el miedo. Leernos los unos a los otros es importante para reconocernos como voces e historias.

3. ¿Cuántas entradas al blog llevan registradas hasta el momento?
Más de 230

4. ¿Alguno de ustedes o de sus familiares resultaron dañados y/o damnificados por el sismo?
Afortunadamente no. Tenemos amigos que de un modo u otro se han visto afectados, que han decidido mudarse, que tienen problemas para transportarse, estudiantes que fueron tocados de cerca sin perder a nadie, pero que se sienten aturdidos y desenfocados y estudiantes que tuvieron que desalojar su casa. Todo eso lo toca a uno, sin que uno invada los sentimientos de los demás y se apropie de su duelo.

5. Los ejercicios de memoria colectiva siempre son pertinentes en momentos de desastres o guerras. ¿Por qué? ¿Por qué esta tragedia marca un antes y un después en la historia de México?
En cuanto comenzamos el proyecto, recordé el libro de Ignacio Padilla, Arte y olvido del terremoto, sobre la ausencia de representaciones artísticas del terremoto de 1985 y cómo eso, de algún modo, impidió que tomáramos distancia (no para dejar de ver, sino para enfocar) de la tragedia y la asimiláramos como parte de una historia de reconstrucción. Lo que plantea Padilla en su muy lúcido ensayo es que lo puramente testimonial no es suficiente, que es necesaria la distancia del arte. En nuestro caso, no pretendemos que esto sea «arte», pero creo que tampoco funciona como testimonios (en el sentido puramente legal), y por eso no lo llamamos así, sino como historias, es decir como parte de un proceso de reconocimiento de afectos y experiencias, y de memoria.
Creo que vivimos en tiempos de emergencia, desde 2006 los enfrentamiento entre las fuerzas del Estado y las del narco (a veces indistingubles) ha costado miles de vidas y más de 130 000 desaparecidos, desde los 90 los feminicidios son la cara más atroz de la violencia contra las mujeres y el poder sobre sus cuerpos, desde el incendio en la guardería ABC hasta los asesinatos de niños y la esclavitud sexual en la que vive una parte de la población infantil, los niños y las niñas están en una desprotección tremenda, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, la corrupción de las élites políticas y empresariales, el despojo de comunidades y el asesinato de luchadores sociales. El terremoto no es un hecho extraordinario de todo ello, sino que forma parte de una cadena de omisiones y violencias de un Estado (en varias formas y niveles) que administra la precariedad y la violencia. Así como otros hechos antes, espero que también el terremoto sea (lo está siendo) parte de una cadena de reconstrucción de la sociedad y su potencial político y humano.

6. ¿Tienen algún plan de editar un libro con los testimonios que se recopilen en la web?
Como dice Marisol, más que un libro, nos gustaría tener un mapa, una topología que permita ver dónde ocurrieron las historias, dónde viven quienes las cuentan. Los mapas tienen un poder impresionante, lo mismo pueden hacer que un lugar sea  una abstracción ajena, que hacer de los lugares una memoria de experiencias y vidas. Nuestra idea es superponer el mapa de afectos al mapa del desastre, que ambos convivan para ayudarnos a hacer memoria.

7. Si lo vemos desde cierto punto, lo que ustedes están haciendo es, también, un ejercicio literario. ¿De qué manera la literatura, la escritura, ayuda a propiciar una catarsis social e individual?
Es una clasificación problemática en la que no creo que valga la pena entrar ahora. Nuestra idea no es hacer literatura o que quienes colaboran con sus historias lo hagan, sino que la escritura de estos relatos nos permita un fin más, digamos, mundano: reconocernos, leernos, saber quiénes están fuera, compartiendo calles, duelos y esfuerzos y saber cómo vivieron la experiencia del terremoto.

8. ¿Qué papel juega la memoria en una sociedad? Sobre todo en una tan fracturada y tan tendiente al olvido como la mexicana…
La memoria tiene un poder político muy importante, guardar la memoria en muchos lugares y entre muchas personas permite que no haya una sola memoria, sino muchas. Cuando hay muchas memorias, el proceso es más libre y vital. Volviendo al libro de Padilla, no es que la sociedad mexicana sea necesariamente tendiente al olvido, sino a la amnesia. El olvido implica una conjuración del trauma, un entendimiento de sus procesos y una asimilación como parte del pasado; la amnesia evita todo eso, se concentra en no recordar sin hacer más. Hacer memoria es insistir en el proceso de comprensión, hacer muchas memorias es abrir ese proceso para que más y más personas formen parte.

9. ¿Qué es lo que más les ha sorprendido o qué enseñanza se han llevado con este proyecto?
​No lo sé, creo que es temprano para una evaluación así. Pero de la semana que llevamos con esto, me quedaría con la generosidad de todas las personas que nos han enviado sus historias, con la diversidad de sensibilidades y de formas de contar, desde las más parcas que a su modo son​ filosas en su puntualidad, hasta las más elaboradas y conmovedoras. Eso, la generosidad de contarle tu historia a alguien más y la de leer las historias.

 

Lucía Valencia

  1. ¿Cómo les surgió la idea de «Cuéntanos dónde estabas» y cuándo exactamente? ¿En qué momento pasaron del shock por la tragedia a la necesidad de comenzar un proyecto que fungiera como catarsis y ejercicio de memoria colectiva a la vez?

Bueno, primero tendría que puntualizar que yo no vivo en ninguna de las zonas afectadas por el terremoto sino en Guadalajara, y entonces mi percepción de lo ocurrido está mediada por lo que ha visto, sentido y hecho mi gente querida que está allá. Una de ellas es Marisol, a quien conozco desde hace unos años. Nos comunicamos en la tarde del 19 y luego me invitó a participar en este proyecto. Me encantó la idea: llevo un tiempo investigando temas de la memoria y el testimonio, y pensé que era importante ponernos a trabajar todos juntos para entender un poco de lo que pasó. Además, es algo en lo que se puede colaborar fácilmente desde donde estoy.

  1. ¿Por qué consideran importante y/o útil un proyecto como éste? 7Si lo vemos desde cierto punto, lo que ustedes están haciendo es, también, un ejercicio literario. ¿De qué manera la literatura, la escritura, ayuda a propiciar una catarsis social e individual? 8. ¿Qué papel juega la memoria en una sociedad? Sobre todo en una tan fracturada y tan tendiente al olvido como la mexicana…

Creo que el impacto de un acontecimiento de este tamaño muchas veces deja sin palabras a la gente. Para narrarlo se tiene que hacer varios trabajos relativos a la memoria; entre ellos, el de recordar y el de organizar. Como dice Marisol, el proceso de escritura suele ser difícil, y es raro que uno se sienta inmediatamente aliviado. Pero al menos tener el texto te deja con algunas herramientas para compartir tu experiencia, comunicarte con otros y recibir su apapacho, que es tan necesario en momentos así.

Por otro lado, lo que sucedió con el terremoto no es azaroso, porque citando de nuevo a Mari, los que salieron más perjudicados por este evento fueron los que ya vivían y trabajaban en condiciones más precarias. La memoria hace mirar hacia el pasado, pero también hacia el futuro, cuando se busca justicia (dice más o menos Ricoeur). Discutir los hechos que nos sucedieron a todos de distinta manera quizás pueda llevarnos a imaginar y a exigir un mundo más justo, aunque sea en pequeña medida. Pero aquí ya estoy repitiendo lo dicho por mis compañeros.

Una cosa más: en mi opinión, la sociedad mexicana no tiende al olvido o a la amnesia, o al menos no por sí misma. El estado se ha encargado de hacer de la amnesia su política: las omisiones, las desapariciones, los asesinatos y más violencias sin resolver nos han impedido hacer una narración clara de lo que ocurre. Pero por eso mismo una gran cantidad de movimientos de la sociedad civil ha peleado y pelea por la memoria, interrumpe el espacio público con fotos de desaparecidos, con la exigencia de saber quiénes faltan y de quiénes son los cuerpos recuperados de los derrumbes; pone su propio cuerpo, su palabra, su lengua. Esto me parece muy importante.

  1. ¿Alguno de ustedes o de sus familiares resultaron dañados y/o damnificados por el sismo?

En lo material, no, por suerte. Pero mucha de la gente que nos escribe dice que no puede dormir, que está nerviosa, que siente todo el tiempo que tiembla y escucha la alarma sísmica en cualquier ruido. Y con mis personas cercanas siento algo similar. Un montón de angustia que, como dice Roberto, sin apropiarnos de su dolor, nos toca.

  1. Los ejercicios de memoria colectiva siempre son pertinentes en momentos de desastres o guerras. ¿Por qué? ¿Por qué esta tragedia marca un antes y un después en la historia de México?

Pienso como Roberto. Más que marcar un antes y un después –que quizás sí lo haga, tendremos que ver-, las consecuencias del sismo se suman a la larga lista de hechos violentos que nos ha tocado vivir en el país. Me refiero a las consecuencias del sismo como un hecho violento aunque, en sí mismo, el terremoto es una fuerza de la naturaleza que no puedo ni intentaré explicar. La violencia está en la manera en que afecta a comunidades que se han visto obligadas a habitar o trabajar en edificios en malas condiciones, o que se encuentran totalmente desprotegidos ante un evento como éste. Más explícitamente: la violencia está en la desigualdad que vivimos día a día y que con frecuencia se naturaliza.

  1. ¿Tienen algún plan de editar un libro con los testimonios que se recopilen en la web?

Sobre el mapa que proponen mis compañeros, sólo una cosa quisiera decir. La memoria no ocurre sólo en el tiempo sino en el espacio, y mirando ciertos lugares podemos ver cómo ha pasado por ellos el tiempo (esto también lo revisa Ricoeur). Me parece por eso muy acertada la idea de acomodar estos relatos en un mapa, porque por un tiempo, lo que la gente vea en los espacios que le rodea le recordará lo que ha vivido.

  1. ¿Qué es lo que más les ha sorprendido o qué enseñanza se han llevado con este proyecto?

Es pronto para saber. Por ahora, me impacta la confianza que nos tiene la gente al contarnos sus historias, y el trabajo que le ha implicado rememorar y compartir. Siento que estamos trabajando con un equipo muy, muy grande; hasta ahora de unas 240 personas.