Nanyo Almeida – Atizapán

Quién: Nanyo Almeida

Dónde: Atizapán

Qué nos cuenta:

Día normal de trabajo, dentro de lo que cabe, un 19 de septiembre nunca es normal, en la oficina se hacen comentarios acerca del terremoto de hace 32 años, alguien hace un chiste sobre el operador de la grúa de torre que se encuentra como a 7 pisos sobre nosotros, subimos a nuestros lugares, la vida sigue,reunión con mi jefe en el ultimo piso, comienza a temblar – no pasa nada, esta tranquilo – mejor si bajamos, si se esta moviendo fuerte- mientras bajamos escucho las cornetas de la grúa de torre tocándolas cornetas de su grúa a modo de sirena, la grúa se balancea notablemente.

Llegamos al estacionamiento a un lado del edificio, al principio todo normal, una compañera llora, otros bromean, mi jefe me comenta que su prometida esta en uno de los edificios mas altos de la ciudad en un piso 30, le ha comentado que se ven nubes de polvo en distintos puntos de la ciudad.

Comienzo a indagar con los conocidos, reporten, todos al pendiente, 312 esta a unas cuadras, se comienzan a mencionar derrumbes, curiosamente, la ciudad esta en silencio, después de unos minutos mas, no hay duda, comienzo a caminar hacia Luis Vives, mientras camino aviso a los conocidos Jeeperos que preparen los carros, suban las palas, picos y todo el equipo que tengan, como siempre, al cel se le esta acabando la batería.

La rampa esta desierta, me asomo a la torre y veo al siempre eterno Cdte. Escalera, saludo y pregunto como va, -parece que va a estar como en el 85 Flaco- la mente no lo capta, se van acumulando las papeletas con mas reportes de edificios colapsados, el que mas mencionan por el radio es las Brujas y Tamboreo .

Comienzan a llegar mas como yo, los de la vieja escuela, tambien algunos novatos con cara de espantados,sigue sin haber maquinas, apenas se estan organizando las listas y demás, en eso comienzan a llegar los bikers, repartidores de pizza, mensajeros, harleros, se comienzan a organizar y comienzan a partir los primeros grupos, nos hemos creado una especie de escuadra, Lily, Jenny, El Doc, yo y una chica que es enfermera de quirofano, la única que no ha sido operativa, Escalera nos despacha a las Brujas, nos vamos en la camioneta del Doc.

En lo que intentamos avanzar entre el trafico totalmente detenido vamos organizándonos, Permanecemos todos juntos, entramos juntos y salimos juntos, no hay héroes, todos con precaución, la verdad es que estamos tratando de darle sentido a esto, tratando de tener el control de una situación nos sobrepasa, ninguno del grupo es un novato, salvo nuestra compañera enfermera y de todas formas estamos nervioso, la adrenalina no esta actuando como solía hacerlo.

Logramos subir al segundo piso, el trafico disminuye un poco, se nos pegan otros voluntarios en sus vehículos, a gritos de carro a carro nos ponemos de acuerdo, seguimos avanzando, la incertidumbre crece, volteo hacia mi izquierda y al ver la ciudad me invade una sensación de angustia, un grito sordo que no se escucha pero se siente, , no se ven las nubes de polvo, pero se huele y se siente en la nariz y los ojos y todavía lo siento en la garganta, muy dentro de mi.

Desde el segundo piso, abordo de la camioneta con sirena abierta, la ciudad se aprecia igual, solo que pareciera que esta desierta a pesar del trafico, conforme nos acercamos al sur de la ciudad nos encontramos con una patrulla de la federal, nos abanderan abriéndonos paso entre el trafico, nos topamos con un convoy militar y la adrenalina vuelve a subir, los militares nos siguen, la gente no se quita.

Por fin llegamos, todo es en cámara lenta, veo una pequeña estatua en medio del camellón, una familia en bronce, comenzamos a bajar equipo, la policía le pide al Doc que mueva la camioneta para que otros puedan hacer lo mismo, los demás, tomados de la mano para que la multitud no nos separe comenzamos correr hacia donde la gente nos indica, se ven sus caras de espanto, las nuestras deben de estar igual, ¡ MADRES !, es una escuela, la imagen de mi hija se me viene a la mente, el pánico se apodera de mi, ahorita no por favor, no quiero paralizarme necesito ayudar, inhalo y doy un paso adelante , entramos entre los escombros, se nos asigna en un puesto de atención, en el siguiente puesto estan varios medicos con acento centro americano, nos dividimos tareas y compartimos el poco equipo que tenemos, no tenemos oxigeno ni mascarillas pediatricas, menos un laringo, un militar nos escucha y nos dice que lo pidamos afuera, en cuanto nos acercamos a la puerta una muchedumbre nos pregunta que necesitamos, de entre todos destaca una chica con ropa de ejercicio, es la mas movida, ordena y se hace escuchar, nos dirigimos a ella y antes que nada nos da un sandwich, lo guardo en mi chaleco y hacemos nuestra peticion, pasan unos segundos y los tanques de oxigeno aparecen de la nada, seguidos de las mascaras pediatricas y los laringos, entre estas cosas tambien llegan bolsas de hielo, estupidamente nos preguntamos para que carajos piden bolsas de hielo, la respuesta nos llego despues de los puños en alto, el cansancio y el romper la promesa de no arriesgarme que le hice a mi esposa, la respuesta llego y fue horrible, a pesar de todo el esfuerzo no pudimos hacer nada, solo tratar de limpiarte y acomodar tus lentes en tu bolsillo, una oracion por parte del equipo para despedirte, despues Marina llamo a una de tus maestras, ella valientemente te reconocio y dijo tu nomre, no lo recuerdo, perdon pero el ver a tus papas destrozados hizo que lo olvidara, o quiza fue cuando te llevamos con tus demas compañeros, tratamos de acomodarte con mucho cuidado, carajo, por mas curtido que estes en esto no se puede con tanto niño, mire hacia donde estaban los padres de esos niños y juro que veia a mi esposa, llorando y pidiendo que los ayudemos, la esperanza de encontrar a alguien vivo nos saco del trance , la noche llego y se nos ordeno replegarnos, se nos asigno otro edificio, en lo que caminábamos a las maquinas, una famila, en su casa a obscuras nos presto su baño y nos regalo cafe, ayudo un poco a despejar el polvo, ese polvo que todavía traigo en la garganta y que no se ha ido, alguien me ofreció un cigarro, me lo fume sentado en la banqueta, triste porque no los pudimos sacar con vida, porque no se pudo hacer mas, porque solo pudimos arreglare el cabello y limpiar sus lentes para que sus padres la vieran mas decente.

Esa noche y los días que siguieron han marcado mi vida para siempre, igual que el polvo que se metió en mi garganta y no se ha ido.