Daniela Hernández – Centro

¿Quién? Daniela Hernández

¿Dónde vive? Periférico Oriente

¿Qué nos cuenta?

Ese día estaba en la oficina. Soy periodista y trabajo en El Universal, justo acababa de sentarme en mi lugar tras platicar con mi editora sobre los resultados de la entrevista que había hecho horas antes por Hospital General. De repente sentí que algo vibraba y cuando volteé a ver a mis compañeros recuerdo que dijeron “está temblando”. Lo primero que hice fue tomar mi celular y caminar junto a mi editora y compañera hacia la salida de emergencia, pero estando en un 5to piso apenas conseguimos llegar a un estante donde colocan los periódicos del día. Al ver la cara de terror de mis compañeros y escuchar sus sollozos recordé el 85, por mi cabeza sólo pasaba la idea “estoy en el centro, estoy en el centro, el edificio no va a aguantar”. Cuando el movimiento se detuvo lo primero que hice fue mandarle un msj a mi mamá, pero no recibí respuesta. Sinceramente no creí que el temblor hubiera sido tan fuerte, cuando en la redacción prendieron la televisión para conocer el preliminar recuerdo que dijeron 6.4 grados y eso me tranquilizó, pero cuando no se evacuaron del edificio lo panorama sobre lo sucedido cambió. Todos los edificios de alrededor habían sido evacuados y sólo escuchabas pasar ambulancias, luego por la radio nos enteramos que se habían caído edificios en la Roma-Condesa y entré en estado de shock porque hasta hace unos meses yo trabajaba a una cuadra del edificio en Laredo y Amaterdam. Al pasar las horas y sentir el caos, mi amiga del trabajo y yo decidimos caminar a su casa. Hasta ese momento todavía no había podido comunicarme ni con mi mamá ni con mi papá, pero sabía que estaban bien gracias a mi tía. Ese día vi una Ciudad destruida y triste, pero también bondadosa. Gente que regalaba comida y agua o simplemente daba aventones a las personas que caminaron por muchas horas o a aquellos que se fueron de voluntarios a las zonas de desastre. Desde ese día creo que la vida se siente diferente y das gracias porque tú y tus seres queridos tuvieron otra oportunidad.