Carlos Ferrer – Metro Universidad

Quién: Carlos Ferrer

Dónde vive: Roma

Qué nos cuenta:

Soy estudiante de la UNAM, en CU, salí de clase aproximadamente a las 12:45 hrs, y como de costumbre me fui hacia el metro Universidad, el más cercano a mi facultad, me dirigía a mi casa (en la Roma) con una amiga para hacer un proyecto de una clase, entonces llegamos al metro, íbamos platicando, como de costumbre, ya que tomamos el mismo rumbo para llegar a nuestras casas, nos dirigimos al anden, había un tren cerrando puertas, después se abrieron y mi amiga me dijo, tomemos este, y le dije, no, esperemos el otro y nos podemos ir sentados cómodamente, entonces el tren sale y minutos después arriba el otro, abriendo puertas, entramos, tomamos un lugar y nos pusimos a escuchar música, entre agudos y graves, con un par de audifonos compartidos.

Yo escuché una alarma inusual, era como una alarma de incendios, pero a veces el metro hace ese ruido, pero dura pocos segundos, entonces me quité el audífono y sentimos que el tren se movía de lado a lado, fue entonces que el movimiento se intensificó y toda le gente que estaba en el tren, empezó a moverse, el tren sonaba con el típico sonido para cerrar puertas, y la gente se alarmó, corrió fuera del andén y el sismo se detuvo unos segundos, no pasaron ni 15 segundos y el movimiento regresó, con una intensidad más fuerte, entonces las barras de hierro de la estación terminal Universidad se movía de lado a lado, la gente corrió por las escaleras y los dos trenes que estaban estacionados golpeaban con los andenes y se escuchaba un sonido muy grande, de cajas de metal huecas golpeando con piedra, eran los trenes azotando contra los andenes, la gente corría y gritaba, nunca había visto a tanta gente corriendo las escaleras tan rápido como ese día, eran como hormigas dirigidas a un pedazo de carne arrojado en pleno hormiguero, la gente corría mientras otras se movían de lado a lado y no podían mantener un paso firme, abracé a mi amiga que gritaba «no mames», le dije, no te preocupes, las instalaciones son muy seguras y aquí estamos bien, nosotros a mitad del andén, en pleno movimiento telúrico, nos abrazamos fuerte como señal de miedo, pero a la vez de apoyo, entonces las alarmas dejaron de sonar y el sismo gradualmente se alejaba de nosotros, todo regresó a la normalidad, eso pensamos, pero ambos expresamos «si aquí lo sentimos fuerte, ¿como se ha de haber sentido en el centro de la ciudad?».

Escuchamos que voceaban en las instalaciones que nos replegáramos a las paredes y pasamanos de la estación y eso hicimos, obedecimos órdenes, hasta que llegó el personal de protección civil de la estación y nos dijeron que podíamos abordar, abordamos y el tren avanzó con normalidad, fueron 20 minutos aproximadamente que esperamos, pero en el intervalo de avanzar al que pudimos entrar al tren de nuevo, platicamos con las personas dentro, cuestionándonos si teniamos señal en nuestros celulares, necesitabamos datos móviles para comunicarnos con nuestras familias, al menos eso yo tenía en mente, por que no teníamos recepción y era intermintente, las llamadas no eran procesadas exitosamente y el pánico entre los usuarios del Metro empezaba a crecer, ya que nadie se podía comunicar, recuerdo a un señor que no dijo «Soy AT&T y si tengo señal, el sismo fue muy fuerte», fue lo único que dijo y se durmió, yo siendo de la competencia, no tenía señal y mi amiga tampoco.

El tren avanzó, llegando a Copilco logró tomar señal mi teléfono y en el grupo de mi familia se empezaron a reportar todos, ya que mi familia estaba en la Ciudad, Puebla, Morelos y Veracruz, comentarios como «estuvo muy fuerte pero todos bien», videos y fotos llegaron a mi historial, pero no se descargaban, el primer contenido que vi, fue una foto del centro de Puebla, una calle famosa de la capital poblana, con coches en la calle y paredes caídas, entonces le dije a mi amiga «No mames, esto pasó en Puebla», y el tren se llenaba y avanzaba a la próxima estación, llegando a Coyoacán, vi el famoso video grabado en un rascacielos en Reforma, y le dije a mi amiga «no mames Reforma se cayó», ya que eso decía el comentario con el video adjuntado en mi chat familiar, pero al ver que yo no reconocía edificios le dije «Ah es Reforma en Puebla», no ubico mucho la ciudad de Puebla, pero lo relacioné por la foto pasada, entonces entró la famosa foto de la grieta en la autopista de la T2, del AICM, y le dije a mi amiga «esto es grave», entonces llegamos a Zapata y llega otra foto, un edificio en la Condesa, completamente destruido sobre un coche rojo, y empezó mi preocupación, por la cercanía de esa colonia con mi casa, ahora en División del Norte, entró el video del edificio del trabajo, justo afuera de la estación de Etiopía, ¡mi casa está a una estación! le dije «Güey mi casa», empecé a ver que la situación era compleja y de gran magnitud, mientras me repetía a mi mismo, «no esto no es real, no es real», entonces llegamos a Centro Médico.

Salimos e inocentemente pensé que el banco que esta dentro de la recepción del hospital, estaría en funcionamiento, caminamos a la salida directa del metro con el hospital y el piso estaba agrietado, y le dije a mi amiga «No mames, que se levantó el piso, mi casa mi familia», repetí, salimos de la estación y no creíamos lo que estábamos viendo, ¿estábamos en una escena post apocalíptica de la mejor casa de Hollywood?, no, era eje 1 pte y eje 3 sur, completamente en caos, Centro Médico había sido desalojado, personas en sillas de ruedas, en camilla, con sueros en la mano pasaban atrás de nosotros, corriendo del edificio, en las banquetas gente caminando con polvo y escombros en la ropa, sangrada y otras corriendo, el tráfico un caos, los semáforos apagados y todos los carriles ocupados, la estación del MB, abarrotada de gente, y los autobuses del MB llenos, ambulancias queriendo pasar, autos que tenían espacio para circular, lo hacían a gran velocidad, camionetas, ambulancias y coches particulares en el carril confinado al MB, el tráfico se veía desde Pabellón Cuauhtémoc hasta Parque Delta, se veía a lo lejos viaducto de igual manera colapsado de tráfico, toda la gente pitando y la gente en la calle llorando, caminamos a mi casa y al llegar, sentí un gran alivio al ver mi casa de pie, sin ningún daño en la fachada, pero no había luz en toda la cuadra, entonces caminé a mi casa y vi a las señoras que nos ayudan con las labores del hogar en las escaleras, con una expresión de miedo, mirada cabizbaja y una tía mayor sentada igual entre dormida y despierta, entré con mi amiga y les pregunté si estaban bien, ellas dijeron que si, me dijeron que dentro de la casa se habían roto cosas y estaban muy asustadas, esperé unos segundos y mi amiga me dijo que no tenía señal y me preguntó si podía llamarle a su familia desde mi celular, y le dije que si, pero seguía sin haber señal, entonces me dijeron que un teléfono de la casa si tenía línea, extrañamente, pero gracias a el nos pudimos comunicar todos a números fijos, las familias de las señoras de mi casa les llamaban y se iban reportando, pero mi familia no se había reportado aún, ya que unos salieron de sus trabajos sin celulares y los que si lo llevaban no tenían señal, entonces llegó un primo y nos preguntó si todo en orden y dijimos que sí, poco a poco fue llegando toda mi familia y horas mas tarde la luz regresó y vimos todo lo que había ocurrido en la Ciudad de México por las noticias y redes sociales.

Francamente a mis 20 años de edad, era mi temor más grande al momento de estudiar en la ciudad, no estaba preparado para ver a una megápolis destruida, el temor de que algo le ocurriera a mi familia o a nuestra casa, a algún ser querido, amistad o conocido, no estaba preparado para una tragedia de esta magnitud, aunque en el 85 fueron más fuertes los daños, es el mismo temor de perder a alguien, una pérdida humana es una gran pérdida, que nos puede pasar a todos.

Me alegra que mi familia y yo estemos bien, pero me afecta que hayan habido personas que perdieron a un amigo, algún hermano, padre, abuelo hasta hijos. Todas las pérdidas materiales también, ya que son nuestros patrimonios, nuestro hogar, más que una casa, nosotros hacemos nuestro hogar único.

Me gustaría que las personas tuvieran más conocimiento y menos temor al estar dentro de las instalaciones del Metro, ya que con las personas que les he compartido esta experiencia, todos dicen el mismo comentario «Yo no podría entrar a un túnel, que miedo», pero quiero informarles que las instalaciones del Metro son de lo más seguras, y que deben de guardar la calma, ya que por esa estampida humana pudo haber ocurrido algo malo.

¿Dónde estaba?