Ann Pérez – Torre Mayor

Quién: Ann Pérez

Dónde vive: Reforma

Qué nos cuenta:

Desde que fui trasladada al piso 39 lo primero que pensé fue en los temblores. Los temblores nunca han sido factores de miedo para mí, he vivido siempre con ellos y a pesar de haber vivido también el de 1985 (cuya intensidad recuerdo a la perfección) cada temblor es más un registro propio de que tan fuerte fue, más que un evento de miedo o ansiedad. Ese día estaba respondiendo unos correos que en ese instante parecían urgentes y empecé a sentir un ligero movimiento oscilatorio. Me vi con otros colegas para confirmar la sensación y en ese instante sentí el cambio a un movimiento trepidatorio y corrí a la zona de seguridad del piso junto con los demás. Por un momento sentí miedo en una parte, emoción en otra y me concentré en la sensación. No se sintió igual que en 1985, pero el tipo de movimiento que sentí de pronto, si se pareció. Confieso que imaginaba que la sensación sería peor, pero la tecnología en la construcción de este edificio, aminora mucho el movimiento. Mientras tanto, también opté por reportarme con mi familia, porque se preocuparían de que estaría en la torre. En cuanto el edificio se estabilizo recibimos la orden de evacuar y con lo que traíamos en la mano (mi caso, el celular y 100 pesos en mi bolsillo) salimos. Los 15 min que hicimos en la evacuación del simulacro se convirtieron en 45, de los cuales, 20 minutos estuvimos atrapados en el piso 30. Honestamente estaba muy enojada, casi no habían brigadistas (mucha gente se había ido a comer), había gente imprudente queriendo pasarnos mientras estábamos parados, mujeres en tacones yendo lento, gente que no sabía que hacer porque no habían participado en el simulacro. Estaba nerviosa, enojada pero tranquila, creo que fue lo único que aporte en ese momento porque mis compañeros que estaban a lado, pudieron tocar base con alguien que no estuviera en crisis. En cuanto salí de la torre me percaté de la magnitud del evento, había olor a gas muy fuerte, gente gritando «NO enciendan cigarros», toda la gente regada en Reforma, a mucha gente nos mandaron hacia Chapultepec, había gente en pánico en todos lados, los conductores de autos, ya empezaban a cometer imprudencias como circular en sentido contrario en pleno Reforma y lleno de gente. Era la locura. Cuando me reuní con el grupo de la oficina, de repente nos dieron orden de retirarnos y nos indicaron que no habría acceso a la torre de nuevo, empezaron a sonar rumores de edificios caídos, que no había que pasar por la Condesa (mi ruta principal de camino a casa). No vivo lejos, unos 5 km lineales, así que ofrecí mi casa como refugio, solo 2 se apuntaron y agarramos camino. Recordé (gracias a los datos intermitentes en mi celular) la ruta por Chapultepec, Juanacatlán y Revolución y por dentro de mí solo venía observando con detenimiento el camino. Veía escombros en varios lugares, atenta a vidrios, el camino, a posibles riesgos por edificios ladeados, el tráfico, los ríos de gente, tome algunas fotografías, escuchaba de repente como voceaba la policía mantener la calma. No podía creer lo que estaba pasando, que nuevamente 32 años después, vivíamos una crisis similar, pero ahora ya de adulta. Cuando por fin pude llegar a casa, no podía creer lo que mis ojos veían, edificios colapsados, una escuela caída, gente muriendo, un gobierno que ocultaba información, la ciudad colapsada, medios de comunicación que no servían…no pude evitar llorar… así que más tarde, hubo que poner acción y ayudar… pero esa, es otra historia…

Hoy no dejo de pensar en ese día, que la ciudad no está habilitada para una crisis, que falta mucha educación, falta hacer cumplirá la ley, falta participación ciudadana para que la corrupción y el peculado no gobiernen este país. Que la indiferencia mata tanto como la corrupción, que como sociedad necesitamos evolucionar para de verdad querer vivir en un país diferente para de verdad combatir la delincuencia. Ese mismo día hubo reportes de asalto en el tráfico, hubo también el caso de alguien que se le hizo fácil robar la tarjeta de débito de una persona fallecida y gastar su dinero… en verdad que si no buscamos aprender HOY lo que no aprendimos en 1985, esto va a volver a pasar. Y no es que los fenómenos geológicos puedan ser vencidos por nosotros, siempre la naturaleza nos podrá ganar, pero el que hacemos, cómo resolvemos, como tomamos los aprendizajes, como cambiamos a través de las experiencias, eso SI está en nuestras manos.

Dónde estaba