Telésfora Simplicia – Polanco

Quién: Telésfora Simplicia

Dónde vive: San Miguel Chapultepec

Qué nos cuenta:

Estaba en un coworking ubicado en Polanco en la calle de Goldsmith, justo estabamos comentando que el simulacro no debia ser solo en el día del 85, por que todos se lo tomaban a broma. Nuestro director desde España estaba de visita afuera hablando por teléfono, habíamos hecho reservación para comer. De repente me dice un compañero esta temblando; no me preocupé, solo tomé mi celular y salimos tranquilamente, de repente se sintió el jalón más fuerte y vino la preocupación, porque los cristales y las paredes empezaron a crujir justo en el momento que salgo. Acto seguido sale una nube de polvo del edifició de a lado, el tránsito estaba parado, muchisima gente en la calle, y más saliendo de edificios. Había una vecina que evacuó con sus perros que ladraban y no se callaban. Gente gritando. Yo sólo estaba viendo si por ahí veía a mi Director quién pensé por ser extranjero estaría alienado y asustado con la situación. Estaba buscado entre la gente cuando de repente en el edificio de la esquina se empieza a salir en agua de la alberca que tienen hasta arriba como en ola.

Se caen pedazos de fachada de otro edificio, y ya empiezan a sonar las primeras sirenas.
Mi familia no vive en CDMX asi que solo les mandé un mensaje de que todo ok.

Cuando preguntaba a mis amigos como estaban (afortunadamente todos ellos bien) me empiezan a llegar los primeros videos de edificiós. Se me encogío el corazón. Siempre he vivido en CDMX y experimentado todos los sismos habidos en 26 años, pero nunca sentí miedo real de ninguno, ni del 7 de sep que sí espantó.

Me sentí inteligentisima de haber ido en bici ese día. Fuí corriendo por mi bici, para irme a la casa de una amiga que vive por ahí, e irnos a ayudar. Llegamos a Alvaro Obregón, caminando obviamente, desde Polanco. Había un atmósfera de tristeza y silencio en las calles, aunque estabán más llenas de lo normal.

Cuando cruzamos Av Chapultepec hacia La Condesa, de nuevo me abrumó el sentimiento, tanta gente sacando maletas de sus casas, cabizbajos y notoriamente espantados.

Nos cruzamos la cinta amarilla que pusieron los policías en el centro de acopio y nos pusimos a ayudar con líneas de vida, mucha gente gritando órdenes, y todos trabajando para que saliera bien.

Nos comentaron que necesitaban gente para el edificio de Amsterdam y Laredo, nos dirigimos hacia allá. Estuvimos en la línea de los escombros en lo que me parecío eran 15 min (fueron 3 horas) en completa obscuridad, cuando de repente se escuchan a lo lejos aplausos de todos.

Es un sentimiento muy sobrecogedor saber que en el derrumbe a una cuadra de ti, hay vidas. Quieres hacer más que pasar solo cubetas con escombro, pero te das cuenta que solo estorbarías.Pero cuando la señora que esta a lado de ti, el chavo que se ve que viene de la oficina, las francesas que seguro vivían por ahi, el obrero y todos en las líneas de vida alrededor se pueden unir en un aplauso, te hacen sentir en el lugar correcto.

Hoy sigo sin poder cantar el himno nacional, porque se me parte la voz de orgullo. Sé que la naturaleza humana es traicionera, pero la persona que soy hoy sabe algo nuevo… ¡Somos más los buenos!

¿Dónde estaba?