Regina Rolón – Constituyentes

Quién: Regina Rolón

Dónde vive: Cecilio Robelo

Qué nos cuenta:

Aquel día me encontraba en la escuela, había tenido clases normales y todo seguía la rutina. Hubo un simulacro a las 11 am conmemorando los 32 años del terremoto de 1985. Todos lo tomamos bastante relajado. Yo tomaba algunas fotografías, algunos visitaban las redes sociales, incluso hubo quien bajó su portátil para seguir trabajando. Duramos aproximadamente 20 minutos en el punto de reunión cuando nos dieron la indicación de subir. Reanudamos las clases. Seguía la clase de cine. Yo estaba en compañía de mi amiga K; entramos al salón, es oscuro y tiene varios niveles. Ese día estaba programada la proyección de la película francesa «Los 400 golpes». Comenzó la función, todo iba bastante bien. A eso de la 1:14 pm empecé a sentir un ligero movimiento en mi asiento, este iba aumentando en muy poco tiempo, era como si alguien estuviera saltando a lado mío. Volteé hacia donde estaba K, a pesar de la poca luz de la sala pudimos intercambiar miradas, lo que significaba que ella estaba sintiendo lo mismo. Nos paramos en ese momento. Varias sillas delante de nosotras salieron volando, la película ya no se distinguía por el movimiento del proyector. Alguien abrió la puerta y entró una luz bastante agresiva, claro que esto fue porque nos encontrábamos en completa oscuridad. Al salir al pasillo se veía el caos de los demás huyendo hacía el punto de reunión. Si estaba temblando en ese momento, había aumentado el movimiento por las personas que iban corriendo. Bajamos por las escaleras más cercanas, no había tiempo ni de acercarse a las que nos habían indicado en el simulacro, que cabe mencionar que se encontraban del otro lado del edificio. Mientras bajábamos, podíamos escuchar como tronaban los vidrios que nos rodeaban, al igual que las láminas del edificio más alto, como si fueran palmas metálicas que estuviesen aplaudiendo. Bajamos y nos colocamos junto a unas esculturas de metal, se seguían moviendo en diferentes direcciones. Miré a mi alrededor y vi a algunos chavos bastante asustados y a otros descansando en el pasto por la impresión.

En su mayoría estaban intentando hablar por teléfono para contactar a su familia, lo cual era inútil pues la red había colapsado. Varias chicas estaban llorando. Terminó el temblor, seguíamos formados como nos habían indicado en el simulacro. Personal de la escuela se encargaba de contarnos. Después de un tiempo, rompimos formación y decidimos ir a fumar para intentar relajarnos. Varios compañeros estábamos compartiendo lo que sentimos y lo que planeábamos hacer apenas saliéramos de la escuela. No nos tardamos en enterar de los edificios que empezaban a derrumbarse pues los vídeos ya estaban siendo compartidos en las redes. Regresamos al salón de cine por nuestras cosas y encontramos a la maestra llorando, se veía bastante alterada.

Me llamo una amiga que trabaja en Santa Fe, y me preguntó si quería que pasara por mí, a lo que respondí que si. Pasaron 40 minutos y decidí salir de la escuela para que fuera más rápido el recogerme. Me senté en las escaleras que dan hacia la calle y pude observar muchas ambulancias intentando atravesar el feroz tráfico, igual algunos camiones de bomberos y patrullas. Por fin localicé el auto y me subí. Dentro había dos compañeras de trabajo de mi amiga quienes me enseñaron algunas imágenes de sus hogares, sus muebles estaban desordenados y sus macetas rotas.

Tardamos 3 horas solamente en bajar de Constituyentes. Mientras atravesábamos la ciudad eran más evidentes los destrozos que se habían ocasionado. En el radio anunciaban las zonas más dañadas y en las que se necesitaba ayuda urgente.

Llegué a casa de mi abuela y pude ver que estaba muy asustada. Comimos juntas y le propuse ir a comprar víveres.

¿Dónde estaba?