Cristian Rodríguez Pinto – Zapotlán el Grande

Quién: Cristian Rodríguez Pinto

Dónde vive: Zapotlán el Grande

Qué nos cuenta:

Siete hermanos. Ni uno más, ni uno menos. No hubiéramos sido ocho.

En septiembre de 1985, mi madre llevaba en su vientre a un ser vivo de dos meses. Ella dormía en el suelo, sobre una colchoneta que evitaba que su espalda tocara el concreto frío. Era una de las formas de darles cama a sus entonces cinco hijos y de contrapesar la humedad tropical de la costa jalisciense.

Su casa era un cubo. Tenía una sala, un cuarto, una cocina y un baño. Todo estaba conectado. Las únicas puertas eran una que daba a la calle, por la que desfilaban niños, y otra que daba al patio, por la que desfilaba la laguna cada que golpeaba un huracán.

No. No era una choza, era el premio que la comunidad de Campo Acosta le había dado a mi padre en recompensa por ser el primer maestro de primaria que llegó asignado y no salió huyendo a caballo del entonces remoto lugar.

Antes de las 7:20, el sueño de mi madre fue interrumpido. Por el suelo frío desfilaron primero las ondas que llegaron del río Balsas, platos y tejas reventando y niños sollozando. Momentos después la casa se inundó con las horribles narraciones que salieron de la radio, las imágenes cuasi guerniquenses en blanco y negro de la televisión y la paranoia ante un latente tsunami.

Todavía no eran las 8:00 y la casa inundada de emociones ya había sido desalojada.

Ese 19 de septiembre, el que iba a ser mi hermano murió. 32 años después, yace envuelto en una sábana. Dentro de la tierra. La tierra que crujió, cruje y no sabemos qué día crujirá otra vez.

No hubiéramos sido ocho.

Él hubiera sido. No sé yo.

En otro tiempo y en otro lugar, cada que tiembla, 32 años después, sigue aquí.

¿Dónde estaba?