Wendy Romero – Santa María la Ribera

Quién: Wendy Romero

Dónde vive: Santa María la Ribera, CDMX

Qué nos cuenta:

Estaba a nivel de piso. La inmobiliaria quedó de restaurar la duela de mi recámara y mi novio y yo estamos durmiendo en la habitación de mis gatitos. No tenemos cama, decidimos comprar un colchón una semana antes, así que dormimos en el piso desde ese entonces porque, con el pretexto de lo sucedido no nos lo han entregado y nosotros burros, tiramos el otro colchón y la cama.

Total que ese día estaba por levantarme porque soy muy dormilona y, aprovechando que había pedido dos días libres en el trabajo, dormí hasta esa hora. Ya había despertado, pero seguía acostada y como por obra divina se me ocurrió enderezarme y ponerme las sandalias. Justo me las estaba poniendo cuando comenzó la sacudida. Al mismo tiempo mi novio me dijo «¡Pandita, está temblando, sal!» Era tan fuerte que apenas logramos llegar a la entrada de casa, nos quedamos en la puerta, ignorando si era lo correcto o no y yo, yo nunca me asusto con los temblores pero esta vez fue mucho más fuerte que ninguno que pasé con consciencia antes. Mi novio sólo decía «ya, ya, que ya pare» y sólo pude decir «ya nos cargó la verga».

Pasado el movimiento intenté hablar por teléfono con mi madre pero fue inútil. Llamé a su casa, a su cel… y nada. Mi padre me llamó y me dijo que él estaba bien. Prendimos la TV y pude ver las primeras imágenes de lo terrible que había sido. Ahí fue, cuando por primera vez en mi vida sentí miedo por un sismo. Tengo 33 años, no recuerdo el del 85. Mi abuela dijo que me estaba meciendo para dormir cuando el sismo empezó. Supongo que aquella experiencia me preparó para todos los subsecuentes y pues no, ninguno me pegó hasta el del 19 pasado.

Mi más grande temor era por mi madre, quería que estuviera bien. Y así es, ella está bien. Me dijo que la agarró en el súper y que, ese día un señor de la tercera edad, de esos «cerillos» le dijo a la entrada que por favor rezará un Padre Nuestro mientras hacía sus compras. Ella lo hizo, y creemos que eso fue algo celestial… ¡nadie te pide que hagas oración a la entrada del súper! Gracias a Dios mi mamá está bien. Mi mamá, mi familia entera, yo, estamos bien.

No puedo con el dolor, me duele la gente que no conozco, me duele lo que están pasando y vienen a mi mente mil pensamientos, valoro más la fuerza de la gente, la empatía ¡a la gente! Gente que he criticado, gente que me ha desagradado, gente de quién he hablado mal, de esa gente, su dolor me duele. Y me arrepiento de ser intolerante y de menospreciar a esas personas que, así como ante mis ojos parecen estampida en el metrobús, con la misma furia, empuje y garra van y pronuncian su voz y levantan la mano y sostienen la de algún necesitado.

Tengo miedo, lo reconozco, miedo e incertidumbre y siempre he creído en Dios y sé que Él nos cuida a mi familia y a mí. Nos libró de esta, pero si no hubiese sido así, confío en que habría sido por algo bueno, para acortarnos el camino hacia Él.

En fin, hay tantas historias en torno a esto, tanta creepy pasta que coincide y provoca que mi mente comienze a viajar y a pensar que sólo estamos ante el principio del fin y me provoca respiraciones agitadas y taquicardias: sismos, huracanes, lluvia atípica, inundaciones ¡ya basta! Si Dios me escucha y esto tiene que ser así, que sea, que sea ya. Yo sólo le suplico que pase rápido y que pronto podamos estar bien.

Por otro lado encuentro consuelo leyendo la Palabra de Dios y digo ¡sí, a huevo! ¡Es Él antes que nadie! Y si confío, al final todo estará bien… ¿pero por qué habría de elegirme a mí sí un segundo soy obediente y al otro soy lo contrario?

Desde hace 3 años tengo problemas de ansiedad, y con esto, no sé ni cómo sentirme, tengo muchas preguntas y no me queda más que levantarme e ir al trabajo y hacer lo de siempre y regresar a casa cuando ya es de noche a estar con novio y gatitos, aunque sea un ratito. Ansiando el finde para disfrutarlos y agradecida por seguir aquí, más viva y viviendo una adolescencia tardía. Bendita cachetada que me dio la Tierra.

¿Dónde estaba?