Tatiana Briseño – Las Arboledas

¿Quién? Tatiana Briseño
¿Dónde vive? Tláhuac, Col. Las Arboledas.

¿Qué nos cuenta?

Estaba en casa con mi novio y mi hermano. No pretendíamos salir a ningún lado ese día. Antes del 19, incluso antes del primer temblor del 7 de septiembre yo había tenido un sueño espantoso precisamente de un terremoto y yo estaba en él pero sobrevivía al haberme ido a la azotea. Para mi ese sueño fue donde mis miedos empezaron. Por estar cerca la fecha de los 32 años del terremoto del 85 y a raíz del sueño quise ver un documental y hacer conciencia por mi misma. Entonces pasa después el primer temblor y yo al no sentir al principio me calmé y no le di importancia hasta que después me movió el movimiento y me quedé algo atónita porque no supe qué hacer. Pasó y quise leer y escuchar las noticias para saber qué tan fuerte había sido y me dio mucha tristeza saber que en Chiapas y Oaxaca (el epicentro), todo estaba mal. Pasaron los días y la ayuda estaba destinada para esos lugares y en la ciudad todo era «normal». Yo seguía algo nerviosa por no haber reaccionado y teniendo imágenes de todo lo que había visto en el documental. Entonces llega el 19, me levanté minutos antes del simulacro y sólo me paré por inercia al momento pero ni evacué ni nada. Como dije antes, estaba en casa con mi novio y mi hermano y minutos antes del terremoto nos dispusimos a ver juntos algunas fotos de nuestro interés acostados en una cama. Cuando todo comenzó yo pensé que me había mareado puesto que no inició tan fuerte, pero en cuanto vi ropa colgada moverse y un foco colgante me levanté rápido diciendo «está temblando» y corrí a la habitación contigua para meter a mis gatos a sus transportadoras pero empezó todo más fuerte y escuchaba los muebles moverse y a mi se me nubló la vista y no podía poner las rejas de las transporadoras y ya que estuvieron mis gatos dentro no supe qué hacer, si quedarme al lado de un mueble o salir. También estaban los dos perros, así que le grité a mi hermano que los agarrara y ya íbamos a salir pero después todo terminó. Yo me quedé temblado y con ganas de llorar y muy nerviosa de que volviera a pasar. Se fue la luz y estuvimos incomunicados hasta como por las 11 de la noche. En ese lapso, sólo escuchábamos la radio y supimos de los derrumbes en diferentes lados de la ciudad y yo no podía creerlo. Buscamos a alguien que tuviera señal para saber de mi mamá y todo estaba bien con ella. La más afectada por ese terremoto fui yo. Haber tenido esa pesadilla antes y que la tierra se haya movido dos veces y haya causado tanta destrucción a su paso y muertes ha sido lo peor que he vivido. Cuando recuperamos la luz y de paso el Internet me llegarom mensajes de pocos amigos y familiares preguntando por mi y también comencé a ver los videos y noticias del terremoto y menos podía creerlo… También todo se empezó a movilizar en los derrumbes, había mucha ayuda y eso me hizo sentir orgullosa de aquella gente. Yo tenía muchísimo miedo, nerviosismo de que pasara de nuevo. No pude dormir nada y tenía la alarma sísmica en la cabeza y cualquier mareo que sintiera me hacía saltar. También tenía miedo de salir y enfrentarme a la realidad por lo que yo aportaba compartiendo información de lo que se necesitara en cualquier lado, personas desaparecidas, mascotas desaparecidas y me la pasaba leyendo y leyendo todo lo que pasaba en todos lados y seguía muy mal mentalmente. Me puso muy triste y deprimida todo. No podía con la idea de que muchos edificios que yo conocía hayan caído y personas atrapadas o peor, fallecidas, entre ellas niños que comenzaban a vivir e imaginarme el dolor de las madres me hacía llorar. Desde ese día ya no veo las cosas de la misma manera, el pensar que me tardé muchísimo en reaccionar y tratar de salir y que gracias a eso y en otras circunstancias pude haber fallecido me hizo no volver a tomar a la ligera los simulacros, aquellos en que todo mundo sabía que no era real y por lo tanto no le daba importancia al tiempo ni a ver las condiciones de construcción de edificios hasta ahora. Valoro más muchas cosas y tener cerca a las personas que quiero. Espero de todo corazón que toda esa unión del país, esa solidaridad y reclamos hacia las acciones del gobierno nos ayuden a cambiar y ver cosas importantes y exigir derechos y estar mejor prevenidos para evitar tragedias. No volver a caer en «rutina» y salir adelante y sobre todo seguir ayudando a todas esas personas que están muy afectadas en todos los sentidos. ¡Vamos, que sí se puede!.

¿Dónde estabas?