Oliver Terrones – Xochimilco

Quién: Oliver Terrones

Dónde vive: Ajusco

Qué nos cuenta:

Sin luz y con la precaución de no encender el gas, la gente del Campo de Flores abarrota la comida, nadie puede cocinar, nadie puede vender comida. Alguien dice que parece Año Nuevo o Domingo, algo así. Somos un grupo de 4–6 buscando comida. Pensé en nuestro pasado homínido, en las glaciaciones. Un borracho tirado, babeando, parece muerto. Profético. Pensé (dadas las condiciones catastróficas) que alguien podría comérselo, o que en un futuro no muy lejano así funcionarán las cosas. Comemos mixiote (sigo pensando en el canibalismo), suenan las campanas de un templo, pienso en el fin, pienso en qué habilidades tengo para sobrevivir. Hace unas horas salíamos de la escuela corriendo, las lámparas bailaban (polka) y nuestros pies se doblaban, bailábamos un baile a fuerzas, con la tierra. Alcanzo el jardín plano de una facultad, se agrupan muchos y todos bailamos. Levanto la mirada y les veo a todos diciéndonos (al mismo tiempo): Qué pedo. Es como un gran baile de salón. Al terminar la música nos duelen las piernas (tal vez de nervios), necesitamos una cerveza para el susto. Alguien dice que se cuarteó un edificio, alguien dice que no tiene señal, otro más, alguien dice, no hay señal, estamos atrapados en el Campo de Flores. Alguien habla del radio ¿un radio? ¿Qué es un radio? Nadie tiene un radio. Después de una hora la gente parece un poco incómoda sin señal. Insisten en sus dispositivos, nada. Parece costarles asimilar que están aquí (y no allá), que estamos aquí, encerrados, en el Campo de Flores. Al intentar salir, la reja cerrada. No podremos salir hasta que termine el protocolo. ¿Llegará el día en que así sea, no? En cautiverio en nombre de la catástrofe. Pienso en los Estados-Nación, en las fronteras, en las películas de zombis. Necesito una cerveza. Al salir pasamos por un radio, le escuchamos. Después de que todos teníamos acceso a la información, ahora sólo lo tiene la dueña del radio. No hay transporte, no hay forma de salir del Campo de Flores, camino varias cuadras, nada. En una rosticería mucha gente formada, los pollos no alcanzarán para todos. Así que así será, pienso. Un chofer, con lástima, dice que puede sacarnos a Acoxpa. No hay luz en el camino, no hay semáforos, un tren abandonado y un poco chueco, “un barco abandonado en el desierto”. Así que así será, pienso. En Acoxpa, gente gritando, pidiendo botiquín, pidiendo donaciones, gente caminando, gente sin transporte. Helicópteros. Oscurece. La radio: se necesitan lámparas, reflectores. Dos hombres pelean: ¡Qué pedo puto, ¿no que muchos huevos?, ven cabrón, no te tengo miedo! Gritan como bestias. Cada vez es más noche. Motores. ¡Agua! gritan los brigadistas. Pienso en las guerras del agua, pienso en cuando se acabe la luz y el agua. Pienso en cuando se termine el petróleo. Así que así será, pienso. Al terminar la música nos duelen las piernas (tal vez de nervios), necesitamos una cerveza para el susto. Alguien dice que se cuarteó un edificio, alguien dice que no tiene señal, otro más, alguien dice, no hay señal, estamos atrapados en el Campo de Flores.

¿Dónde estaba?