Gabriela Abdala – La Herradura

¿Quién? Gabriela Abdala

¿Dónde vive? La Herradura

¿Qué nos cuenta?

Estoy compartiendo esto con varios medios, con la intención e invitar a la gente a escribir sobre lo que nos gustaría que se derrumbara en México. Ojalá suceda algo. Espero se den el tiempo para leerlo. Cuando un verdadero temblor sí será bien recibido Ojalá que un verdadero temblor sacuda a México. Ojalá se caigan las mentiras de esas personas a quienes les brillan los ojos al contender por un puesto político, vislumbrando su riqueza y la de su familia, a costa de la injusticia, en su privilegiada silla de funcionario público. Ojalá se quiebre la esfera de la clase política para dejarlos completamente vulnerables y desprotegidos. Ojalá la indignación de los mexicanos fuera tan fuerte como para que nuestros pasos verdaderamente retumbaran en la tierra, y ellos, los que nos dirigen a su antojo, temblaran de miedo frente a un pueblo unido y cansado. Ojalá que se cayeran los cerros que dividen a las colonias residenciales de los barrios populares y viviéramos una misma realidad. Ojalá que nuestro grito de hartazgo desmoronara las falsas promesas que suenan como un disco repetitivo y esquizofrénico año tras año, sexenio tras sexenio. Ojalá la corrupción, los abusos, la violencia, la injusticia cayeran sobre sus cabezas como pesadas trabes; ojalá esas personas que hacen de México un país de miedo se quedaran encerrados bajo escombros de sus propias ambiciones encerradas; ojalá su falta de valores, como edificios sin estructura, endebles y sin cimientos sólidos, se desquebrajara sobre ellos, y sólo sobre ellos. Ojalá todos nos uniéramos como víctimas no sólo de un temblor sino de los tumores de este país. Ojalá nuestras casas pudieran ser centros de acopio todos los días, sin importar si tiembla, con la libertad de saber que podemos dar sin que nos quiten. Ojalá que una alarma sísmica provocara el despertar de millones de personas dormidas y habituadas a una realidad que definitivamente no está bien. Ojalá se caigan con todo su peso las falsedades. Ojalá quedaran sepultados los que verdaderamente se lo merecen. Ojalá nuestra unión resonara como una alarma ensordecedora al ser testigos de algo que no está bien. Ojalá se rindiera homenaje a los bondadosos en otros escenarios y no sólo con el fondo dramático de los escombros. Ojalá que las personas encuentren su verdadero sentido sin tener que aprovecharse de estas situaciones para recargarse en un breve momento de heroísmo y sentir calidez en su corazón. Ojalá sacar lo mejor de nosotros no fuera una noticia sino una verdad. Ojalá que verdaderamente TIEMBLE en México.