Emma Facio – Polanco

¿Quién? Emma Facio

¿Dónde vive? Zona Sur

¿Qué nos cuenta?

Recién terminaba de asistir legalmente a una cliente de Guatemala, para un asunto migratorio, y nos encontrábamos en el Instituto Nacional de Migración, de Polanco. Platicábamos ella, mi jefe y yo, cuando de pronto escuchamos la alerta sísmica, y creímos que nueva cuenta se trataba de otro simulacro o una falsa alarma…¡cuando comenzamos a sentir cómo el suelo se movía! De inmediato, los guié y nos localizamos afuera del edificio, en la zona de seguridad indicada. Mientras la cliente estaba alterada, yo permanecí guardando la calma y trataba de tranquilizarla. Pasado el movimiento telúrico, todos de inmediato comenzamos a postear en FB, y también de hacer llamadas a nuestras familias sin éxito alguno, ya que las líneas telefónicas se encontraban saturadas. Con suerte, me sorprendí de ver las publicaciones de mis contactos, en las cuáles se veían edificios colapsándose… no lo podía creer. De inmediato, mi jefe resolvió que nos regresáramos a la oficina en Coyoacán, y nos dirigimos con el chofer y la cliente para abordar su coche; sugerí comprar provisiones para todo el trayecto y que prendiéramos el radio para saber qué estaba pasando. Escuchábamos la cobertura especial en el 96.5 y de verdad, lo que se iba reportando era tan inefable como aterrador: escuchar acerca de derrumbes y muertos en lugares y calles que yo frecuentaba mucho, me heló la sangre. A través de la ventana del coche, se veía un caos total. Gente caminando sin un rumbo u orientación específica, con rostros tan desencajados como el mío. Pasaron 3 horas para tan sólo poder alcanzar San Ángel, y de ahí mi jefe sugirió tomar como atajo el circuito escolar de C.U. que, increíblemente, estaba también muy concurrido. Yo moría de ganas de ir al baño, pero hasta hacer una parada técnica en algún punto me daba cierto temor… prefería aguantar hasta llegar a casa, y lo feo era que también tenía mucha tos, y tuve que aguantarla por esto mismo. Mi jefe para tratar de tranquilizarnos y darnos consolación por lo ocurrido, se ofreció a invitarnos a comer, pero ningún lugar estaba abierto o daba servicio. Terminamos en un puesto de tacos enfrente de la entrada del bosque de Tlalpan. Pero yo ya no podía más con mis ganas de ir al baño, y opté por no comer y en cambio, decidí caminar bajo el tremendo sol y la inusual atmósfera de desolación y dedconcierto con rumbo a insurgentes, esperando encontrar algún baño disponible. Finalmente, di con un mercado de muebles y ahí pude accesar a un WC, mientras escuchaba atónita todo lo que había acontecido en aquella zona de la Roma, donde hace apenas un año estaba trabajando. Finalmente lista, pero muerta de insolación y con una severa infección de garganta, emprendí una caminata hasta dar con un transporte que me dejara cerca de casa y al llegar, no había luz, pero afortunadamente no había alguna afectación. Lo siguuente fue un colapso emocional tras enterarme en imágenes y mas videos, de todo lo ocurrido. Me enteré también, que en mi anterior trabajo ubicado en Reforma 403, del cual fui injustamente despedida hacía 2 meses atrás, la pasaron terrible. Era de esperarse, ya que aparte de ser un edificio viejo, la oficina se ubicaba en el piso 8 de 14, y no hay rutas de evacuación ni protocolos en caso de alguna emergencia. Ni un bendito extintor tenían, vaya. Y pese a mis constantes reclamos, a la gerencia jamás le preocupó éste tema de seguridad. Por lo que supe, mis ex compañeros se quedaron encerrados durante todo el sismo, mientras todo se movía y las paredes se agrietaban. Y ya que por fin pudieron evacuar la oficina, los sorprendió una fuga de gas. Hasta ese momento entendí que el destino no se equivoca al haberme yo ido de ahí a tiempo… y agradecí más que nunca ya no haber estado ahí.

¿Dónde estaba?