Geo Mexía-Amador – Colonia del Valle

¿Quién? Geo Mexía-Amador

¿Dónde vive? Del Valle Norte

¿Qué nos cuenta?

Nací tres semanas después del sismo de 1985, así es que los terremotos ya son parte de mi vida. Aquel canijo y yo tenemos la misma edad y para colmo mi nombre se relaciona con la Tierra (Gea, Geo). Siempre he vivido en la colonia Del Valle Norte, a unos pasos de Viaducto y de la colonia Roma. De niña no me asustaba para nada con los temblores, hasta que en 1995, año en que se cumplieron los diez años del ’85, cobré conciencia de lo terrible que podía ser. Recuerdo haber visto fotos del edificio Nuevo León y fue entonces cuando mis padres comenzaron a contarme cómo había sido aquel terremoto. Pasábamos por la Roma y me decían «aquí estuvo el multifamiliar Juárez, allá se cayó otro edificio de departamentos». Era como trazar un mapa con edificios que ya no existían. Entonces empecé a tener miedo: unos días antes del décimo aniversario del ’85 volvió a temblar. Y fuerte. Desde entonces siento que me traumé. O quizá fue desde antes, por eso de que los bebés en el vientre sienten todo. Siempre agradeceré a mi madre el haberse mantenido tranquila. A ella le debo la vida en más de un sentido.

El martes 19 de septiembre de 2017 yo estaba trabajando en un artículo. Estaba feliz y esperaba que mi madre volviera del mercado porque me iba a traer un elote con mayonesa. De repente, un jalón terrible, violento. El edificio donde vivo empezó a sacudirse y una parte de mí pensaba «no, esto no es cierto, no puede estar pasando». Empecé a escuchar cómo se caían las cosas. Caminé rápidamente hacia la puerta, logré abrir sepa Dios cómo y empecé a bajar las escaleras mientras decía «ay, Dios mío, Dios mío». Entonces se fue la luz. Quedé completamente a oscuras y no sé cómo seguí bajando la escalera hasta que llegué a la planta baja. El conserje nos había dejado adentro, así es que con todo el tronido del edificio sobre mi cabeza, logré abrir con manos temblorosas. Cuando salí a la calle vi una polvareda y luego-luego escuché los rumores de que se había caído el edificio de la calle de atrás, Patricio Sanz. El temblor pasó poco a poco. De repente vi a mi madre entre la multitud y corrí a abrazarla. Nunca la había visto tan asustada. Un largo rato después vi llegar a mi padre, a quien el terremoto había sorprendido en su oficina de la SEP, en un hermoso edificio de tres centavos en San Antonio Abad y Tlalpan. Fue un gran alivio ver que nuestra familia, nuestros vecinos y nuestras casas estaban bien, pero la verdadera tragedia apenas comenzaba.

P.D.: No les he platicado que el año en que mi padre nació, 1957, fue cuando el Ángel de la Independencia se cayó. El fantasma del pasado ha vuelto. Parece que hace su aparición más o menos cada 30 años.

¿Dónde estabas?