Alma Ponce – Estado de México

¿Quién? Alma Ponce

¿Dónde vive? Estado de México

¿Qué nos cuenta?

Ese día es el cumpleaños de mi hija, apodada en la casa la chica terremoto.  Espere a mi esposo para ir a hacer las compras a la central de abastos de Tultitlán. Cuando estábamos por pagar la entrada, la señora que cobra salió corriendo de la ventanilla, diciendo que estaba temblando. Le dije a mi esposo que se metiera y orillara el carro mientras esperábamos que pasara el temblor; frente a la central hay un lo cal de muebles con paredes de cristal, yo sólo veía como se estremecían los cristales como si fueran acetatos. Y cuando pensábamos que ya había parado, lo volvíamos a sentir.

Cuando pasó, él me preguntó que si regresábamos por la niña a la escuela; yo pensé que no había sido un temblor tan fuerte y le dije que hiciéramos rápido las compras y después regresábamos por ella. Todo el recorrido la gente contaba lo que había sentido, todos querían comunicarse con su familia, no faltó la señora mayor que se cayó durante el movimiento. Al llegar frente a un local de comida que tenía una televisión, me enteré de la magnitud del sismo. Salimos corriendo sin terminar las compras. Ya en el carro oyendo la radio, supimos del colegio Rebsamen. Cuando llegamos a la escuela, nos dijeron que los niños estaban bien que la maestra los había calmado todo el tiempo y que algunos no se habían dado cuenta de los que pasaba. Después nos pusimos en contacto con toda la familia posible; pero con la familia de mi esposo en Xochimilco, no pudimos hablar, ya hasta muy entrada la noche.

Mi papá salió temprano del trabajo y llegando a la casa, se cambió la ropa y se fue con uno de mis primos a la ciudad, para ver en que podían ayudar. A mi primo si lo dejaron pasar y ayudar en el edificio de Álvaro Obregón, pero a mi papá los militares ya no lo dejaron pasar.

El miércoles regresamos  a la central a comprar cosas que pudieran llevarse a la ciudad, y mi hermana las llevó, junto con un grupo de amigos que se organizó, ya no los dejaron pasar a las zonas afectadas en el centro; así que se unió a una brigada y se fueron a Xochimilco.

Lo primero en lo que pensé fue en mi familia, el miedo natural de todos a ya no volver a verlos; una vez que supimos que estaban bien, la reacción de desconsuelo por todo lo que veíamos en imágenes y videos. Pero sobre todo el estremecimiento que sentíamos cuando veíamos todas las muestras de solidaridad, eso siempre fue lo que mantuvo la esperanza.

¿Dónde estabas?