Xiadani Salgado – Estado de México

Quién: Xiadani Salgado

Dónde vive: Estado de México

Qué nos cuenta:

Era un día tan bonito…

Me encontraba en el comedor sentada haciendo una presentación en Power Point para nuestra empresa familiar y de repente miré hacia la ventana de la sala y la vi retumbar mucho, cada vez más fuerte y en automático corrí por mi bebé de un año que estaba acostada en su cuna, acababa de despertar; el ruido y los movimientos comenzaron a empeorar, tomé mi celular y abrí la puerta cómo pude, los vecinos de a lado estorbaban en la escalera pues la vecina se había mareado y su hijo y esposo ocupaban toda la escalera para ayudarla a bajar, estábamos todos en las escaleras tratando de bajar, desesperados, con mucho mucho miedo, no terminaba el temblor y el ruido aumentaba.

Recuerdo que no me quedé en medio de los carros, me salí hasta la avenida con mi hija, mi corazón casi se salía de mi pecho de lo angustiada que estaba, no paraba de temblar, tuve miedo, como nunca antes en mi vida, por mi hija, por mi familia, por esos niños y personas que gritaban en las escaleras mientras les decía que no pasaba nada que estaba temblando pero que no tuvieran miedo (como pude si yo me moría de miedo).

Cuando estaba en la avenida no podía entender nada, sólo sentía mucha angustia en mi pecho pues sabía que algo no estaba bien, pensaba «Dios, si aquí lo sentimos así de fuerte, ¿como lo habrán sentido en la CDMX?»

Estaba tan asustada y preocupada por mi abuelita y mi familia que vive cerca de la Condesa que volví a mi departamento, sabía que algo mucho peor había ocurrido, y así había sido, nadie me contestaba, no había internet, no tenia datos, no nada.

Dejé a mi bebé en el sillón por un momento para no transmitirle mi angustia y me puse a llorar, lloré desesperada sabiendo qué tal vez se habían caído edificios o casas, trataba de respirar, de reaccionar de la mejor manera para mí bebé pero tenía que sacar ese terror que tenía dentro, me sentí muy mal, estaba incomunicada y después volvió el internet, le llamé a mi Abue muchas veces y nunca contestó, le mande whats y no le llegaban, no tengo tv de cable así que no había ni visto las noticias, tengo radio pero nunca se me ocurrió encenderlo en ese momento, hasta que llegó mi mamá y mis hermanas, estaban bien y casi no se habían percatado (solo mi mamá) yo seguía muy preocupada por mi Abue y le pedí a muchas personas que trataran de llamarle y nada, las líneas estaban saturadas. Después de dos horas se comunicó con nosotras y supimos que estaba bien y que todos mis primos y mis tíos también.

Después entré a Facebook para intentar comunicarme con mis amigos y estaba repleto de videos, videos donde se derrumbaban edificios enteros y casas, no podía creerlo, no quería que fuera verdad.

En YouTube había un en vivo de la semana noticias y fue cuando realmente vi todo lo que había pasado.

Casi de inmediato llegó protección civil a la unidad de edificios en los que vivo y había daños en todos, el primero tuvieron que evacuarlo y el que me queda enfrente también, los cubos sueño sostienen las escaleras quedaron dañados.

Esa noche no dormí nada, casi no comí, no quería quedarme dormida y no despertar si volvía a temblar, preparé la mochila de supervivencia y ahí la he dejado desde aquel día.

Ese día fue uno de los más tristes de mi vida porque temí por mi vida, por la de mi hija, por la de mi familia y por la de miles de personas qué tal vez conocí alguna vez porque pasaba diario por esas calles en la Roma para ir a la universidad, paseaba en la condesa como si nada casi diario y ver que de un momento a otro había gente atrapadas ahí dentro de escombros me llenó de mucha impotencia.

Me sentí muy mal, muy triste, muy culpable por no poder ir y levantar escombros para salvar una vida, decidí quedarme con mi bebé y cuidarla y enviar víveres y ropa que ya no usamos a personas que estaban afectadas, que en la vida había visto, después vi que muchas personas estaban compartiendo informacion falsa y decidí denunciar esas publicaciones y dedicarme a compartir solo lo que pudiera constatar con amigos o personas que estaban ahí en ese momento.

Lo he hecho con todo el amor y me he dado cuenta de que no soy la única, no soy la única que arriesgaría la vida por la de alguien más, no soy la única que donó o que el sintió así de terrible al no poder salir.

He visto que mi país se ha levantado, que no somos los huevones que no reaccionaban como nos decían a los millenialls. Me di cuenta de que es verdad lo que dicen, SOMOS MÁS LOS BUENOS QUE LOS MALOS.

Tal vez nadie cree que una chava de mi edad rece pero en mis oraciones se encuentran todas esas personas que se encuentran aún bajo los escombros. Le pido a Dios que esta nueva era que despertó hace unos días trascienda para bien.

Y agradezco con mi alma y mi corazón a TODOS los que han estado con mi país México donando, sacando escombros, cocinando o simplemente con el corazón.
GRACIAS Y QUE DIOS BENDIGA A MEXICO Y AL MUNDO ENTERO.

¿Dónde estaba?