«Sofía» – Coyoacán

Quién: «Sofía»

Dónde vive: Coyoacán

Qué nos cuenta:

Un día «normal» de escuela, tenía que terminar una tarea de la clase que más odio, esa tarea era imposible, no comí e incluso estaba dudando en asistir a mi clase de la 1. Al final algo en mi mente dijo: tienes que ir a la clase, pronto será el examen. El salón en el 6 piso ya estaba lleno, me tuve que sentar en la última fila en la esquina. Los primeros 10 minutos de la clase pasaron normales, en eso mi celular empezó a sonar, saque mi celular de la mochila para encontrarme un mensaje de mi amiga: ¿te parece que nos veamos a las 2 para ir a comer? Le respondí que sí, pero aún faltaba una hora y yo ya tenía hambre. Saque de mi mochila un sándwich y comencé a comer. Un movimiento me sorprendió, por un momento pensé que era yo que movía mi pierna, no era yo ni mi compañera de a lado, estaba temblando. Uno de mis primeros pensamientos fue: Es trepitatorio… a pesar de los letreros que decían «en caso de sismo este piso no desaloja» yo lo primero que hice fue salir corriendo a las escaleras, lo único que quería era salir de ese edifico. Las escaleras de emergencia estaban bloqueadas, todos gritaban y algunos incluso lloraban, un pensamiento pasó por mi mente: este edificio se va a caer y yo me voy a morir sin poder salir. Un señor de mantenimiento gritaba para que volviéramos a los salones ya que el pasillo está lleno de ventanas y algunas se estaban rompiendo. Volvimos al salón, intente consolar a una compañera cuando en realidad yo también estaba muy asustada. El mismo señor del mantenimiento nos dijo que ya podíamos salir pero que fuéramos lo más rápido posible. Yo aún con mi sándwich y lápiz en mano salí del edificio. Lo primero que hice fue mandar mensaje a mi familia, mi mamá (que le tiene fobia a los temblores) me contestó que estaba bien pero su edificio estaba colapsado. En ese momento caí en la realidad que no había sido mi simple temblor y que muchas personas estaban afectadas y aunque me costaba admitirlo sabía que también iba a aver muertos. Mis compañeros se limitaban a prender un cigarrillo y todos estábamos con la espectativa ¿ahora que va a suceder? Todo mi cuerpo temblaba pero escuche las instrucciones, «los que dejaron cosas en los salones suban lo más rápido que pueden por ellas y ya váyanse» subí por mi mochila, tenía miedo, sentía que en cualquier momento volvería a temblar. Salí de la escuela y simplemente corrí sin rumbo, lo único que quería era alejarme de ese lugar. Mientras corría veía las noticias, edificios colapsados, gente herida, un carro rojo que sacaban de los escombros. Cinco horas después de caminar y aún con el lápiz en la mano llegue a mi casa, no había luz, no había señal. Me enteré que en el Tec de Monterrey (mi antigüa escuela) se habían caído los puentes, le mandé mensaje a todos mis amigos, a mis familiares que en ese momento se encontraban en la escuela. No funcionaba el teléfono, sentí esa impotencia de querer saber algo de mis amigos pero no poder hacer nada. Con el tiempo y con el destello de señal poco a poco mis compañeros me contestaron. Esa noche (por primera vez después de mucho tiempo) toda mi familia estaba reunida en la mesa, hablaba del temblor. Mi tío (profesor del Tec de Monterrey) vio cómo le caía los puentes a las personas. Lo abracé. Un compañero falleció en el Tec de Monterrey. Este temblor a mí como a muchos otros marco un antes y un después pero no me voy a quedar con los brazos cruzados. Tenía que ayudar.

¿Dónde estaba?