Marisol Arisbell Nolasco – Polanco

¿Quién? Marisol Arisbell Nolasco

¿Dónde vive? Copilco-Universidad

¿Qué nos cuenta?

El día 19 de septiembre de 2017 estaba en la oficina, en Polanco, quejándome de lo mal que había estado el simulacro porque nuestros brigadistas ni brigadistas en serio son. Era mi hora de comida y bajé con 2 amigos más, estábamos pegados a la pared de un banco que está en la parte de abajo del edificio donde trabajo deciciendo que íbamos a comer, ese día había tianguis y había mucha gente en la calle, yendo y viniendo cuando sentimos que el piso se cimbró, fue como cuando estás detenido en el tráfico sobre un puente y al lado de ti pasara un tráiler o un camión muy pesado y eso fue lo que pensamos que sólo era un camión cuando uno de mis amigos vio las ventanas del banco como vibraban como si estuvieran a punto de explotar en miles de pedacitos y nos alejamos de ahí. Tratas de no caer en la histeria colectiva pero toda la gente que estaba ahí cerca corrió gritando hacia la Avenida Ejército Nacional sin importar si había carros en movimiento, por suerte nadie salió atropellado por hacer esas cosas, yo también corrí porque un miedo muy tonto se apoderó de mi y me subí a una de las jardineras que está en medio, pude ver a una señora al borde del colapso nervioso y un señor la ayudó a sentarse y tranquilizarla. Miré hacia arriba y el edificio donde trabajo se movía de un lado a otro y el edificio de al lado hacía lo mismo, los árboles parecía que alguien los estaba agitando como quien quisiera tirar todas sus hojas, al momento en lo único que pude pensar fue en mi mamá y en mis amigos que se habían quedado arriba porque tienen un horario de comida distinto. En ese momento no alcanzas a dimensionar la gravedad de las cosas, quedas pasmado…pero en cuanto empiezas a ver en las noticias, en redes sociales, escuchar llamadas de personas que si lograron comunicarse con sus familias es cuando dices «esto no fue un temblor cualquiera, esto fue más grande de lo que parece.»

Yo no tenía idea que a la 1:14 de ese día la vida de muchas personas iba a cambiar, incluida la mía. Empecé a recibir mensajes de mi mamá preguntando si estaba bien, afortunadamente si, todos estábamos bien, luego mensajes de mi roomie diciéndome que el departamento presentaba cuarteaduras, quise irme corriendo de ahí para ver si aún teníamos casa o no. Al salir de la oficina parecía que estabamos viviendo el apocalipsis, mucha gente en la calle, intentando llamar a sus familias, buscando transporte para irse, un caos. En el metro camino a casa no pude evitar tener un ataque de ansiedad por todo lo ocurrido, pasó tan rápido. Hoy aún sigo con miedo, me asusta cualquier ruido y por más dormida que esté siempre despierto angustiada preguntandome si aun sigo viva o ya estoy bajo los escombros de otro temblor que no sentí y me agarró mientras descansaba.

Me llena de orgullo y calorcito en el corazón ver que somos más los que queremos un país mejor, tanta unión, ayuda desbordando por todos lados. Hemos logrado sostener a México y es hora de no dejarlo caer nunca jamás.

¿Dónde estaba?