Ilse Tablada – Cuemanco

¿Quién? Ilse Tablada

¿Dónde vive? Tláhuac

¿Qué nos cuenta?

Tengo 27 años y estaba trabajando con mi esposo en la Parroquia de San Judas Tadeo que está sobre Calzada del Hueso, estábamos en una jornada de salud. Hace unas horas habíamos batallado un poco para bajar con una viejita al simulacro, al parecer ella no quería hacerlo, después de un rato subimos y los pacientes habían dejado de llegar, nos queriamos regresar temprano, habíamos dormido mal la noche anterior, así que comenzamos a guardar las cosas un poco antes de la hora de salida, estaba sentanda, cuando me sentí mareada, y volteé a verlo, en ese momento le dije «está temblando» agarramos las cosas y salimos de aquel edificio, me golpeé con el barandal, aún me duele, lo iba a hacer una segunda vez pero él me detuvo, nos colocamos en el atrio de la iglesia entre sacudidas, llantos, gritos y plegarias. Mientras la tierra se simbraba al punto de escucharla crujir y los árboles y postes se movían, entre los claxons pude percibir el tenue sonido de la alarma sísmica, se escuchaba con más estruendo la tierra y los llantos de las personas que sontenían mis manos y las de mi esposo mientras hacían cadena de oración. Tuve mucho miedo, tardo siglos en parar, cuando pudo calmarse a mi lado había gente con ataques de pánico, mi esposo subió por los audífonos que olvidamos en el primer piso. Al bajar le comentó a un como secretario de la iglesia que el edificio sufrió daños, tenía algunas cuarteaduras, él a su vez nos comentó que se habían caído unas bardas y que habían explotado unos tanques de gas cerca de ahí. Me sentía separada, quería quedarme y a la vez irme, quería ayudar pero también quería saber que mi hija estaba bien, fue una decisión muy difícil, tratamos de calmar poco las cosas y nos regresamos a su escuela. No había transporte, ni uber, ni taxi, ni camión, no había internet, no había señal, también me preocupaba mi abuela. Caminamos alrededor de 10 km para llegar a la casa, en el trayecto vimos camiones de redilas atascados de gente, ni un taxi vacio, gente llorando, gente corriendo, bicicletas dando» ride»… en espera de la maldita réplica, prendiendo cigarros, maldita sea sigo sin señal, cuidado con los postes, con los árboles, con el piso, prendimos la radio era lo único que «agarraba»; el sismo 7.1 grados, destrozó varios edificios, el monumento a la madre, varios estados, llega un mensaje de mi hermana, mi abue se cayó, pero no llegan nada más, seguimos incomunicados y pienso que fue mala idea jugar CoK hace rato pues tengo el 20 de batería, seguimos caminando me duelen los pies pero no somos los únicos en el camino, las calles estan llenas de gente, veo unas macetas rotas y mi esposo me advierte de una barda colapsada. Nos metemos entre las calles de la colonia de la escuela de mi hija y comenzamos a ver bados, bados enormes, casas con grietas, banquetas rotas, ladrillos en el suelo, tres veces gente pidió que pararamos para escuchar la radio, de pronto hay una calle completamente fracturada, separada unos 30 centímetros y hundida unos 60, alrededor todas las calles cerradas,todas rotas, y mi esposo me dice «¿ya viste dónde estamos?» es la calle de atrás de la primaria de nuestra hija, se me hace un nudo en la garganta imposible de tragar, mis ojos se inundan de lágrimas mientras recibo un mensaje en ese instante de la mujer de mi papá, ellos están bien y el transporte acaba de llevar a nuestra hija a casa, reprimo mis lágrimas y sigo caminando, no quiero ni pensar en como esta la casa. Llegamos a casa de mi abuelita que vive a 5 minutos de la mía, lo primero que hice fue abrazar el frágil cuerpo de mi pequeña de 7 años y ponerme a llorar, el cuarto de mi abue era un caos, todos sus muebles estaban caídos y los adornos de la sala habían salido de sus carpetitas y estaban destrozados en el piso. No hay luz, no hay internet, no hay señal, no hay teléfono, al llegar a casa mi hermana me comenta que ha perdido las llaves de mi casa en el trayecto a auxiliar a mi abue por lo que salimos a buscarlas; las encontramos, entro a mi casa e increiblemente todo esta en su lugar, sacamos cosas de la despensa para comer en frío una linterna y nuestra maletita de supervivencia que decidimos hacer con el sismo del 7. Nos hemos hecho unos sandwiches aunque nadie tiene hambre, seguimos escuchando la radio del celular y nos hemos turnado para cargar el cel con el auto. Cae la noche y poco a poco van llegando mis tíos, con cada llegada siento alivio y al igual que nosotros han caminado, han visto, están cansados pero el miedo es más grande. Nos dan las 3:00 de la mañana y decidimos venirnos a la casa no a dormir solo a estar aquí. Ya es de día y no hay luz, mi tía tiene en su casa, pero como por arte de magia al llegar la luz se va. Estuvimos dos días sin luz. Hasta el fin de semana ha regresado el internet y nos hemos enterado poco a poco de todo lo que ha pasado… Muertes, saqueos, albergues, derrumbes, zonas afectadas… Nunca tuve tanto miedo… Nunca estuve tan preocupada.. No se que fue peor si no saber nada de lo que había pasado estar incomunicada de todo o presenciar todo al momento, hoy en día dormimos con ropa y hacemos semiguardias por cualquier cosa, nuestras mochilas están en la sala, por si a caso, y no cerramos la casa con llave por si es necesario salir corriendo… Hoy día sigo con miedo, siempre pienso que está temblando aunque no, cualquier ruido me altera. Lo peor de esto es sin duda ir a ayudar, saber que después de todo lo que sufriste de verdad no estás sufriendo como otros, que quedaron sin familia o sin hogar, soy demasiado sensible y no soporto estar en un lugar así tan triste y donde me siento tan inservible para hacer que las cosas mejoren. saber que estando frente a ellos uno no puede derrumbarse no estás ahi para eso. Nunca tuve tanto miedo.

¿Dónde estaba?