Daniela Reyes – Atizapán de Zaragoza, Estado de México

¿Quién? Daniela Reyes

¿Dónde vive? Atizapán de Zaragoza

¿Qué nos cuenta?

Ese martes terminé temprano mis clases en la universidad, tuvimos el simulacro a las once y esto me alegraba, pues perdería tiempo de clase y me urgía regresarme a casa a dormir. El simulacro fue muy lento y ya me estaba desesperando, cuando nos dejaron ir recuerdo muy bien lo que dijo el encargado de protección civil: «Cualquier situación fuera de este evento es una emergencia real» y estas palabras hicieron que fuera imposible pensar en un sismo, como si invalidaran la posibilidad.

Tomé un taxi de regreso a casa y en esos momentos lo único que me preocupaba era lo mucho que detesto mis clases y trabajar en equipo, lo mal que me había ido en el parcial y los proyectos que restaban para terminar el semestre. Llegué a casa alrededor de las 12:40, estaba sola y puse mi ipad a actualizar, calenté unos chilaquiles y me senté a jugar un videojuego para despejar mi cabeza. Justo en una cinemática en donde vibraban los controles empecé a escuchar como vibraba mi cama y los vidrios del cuarto. Por un momento pensé que era el señor del gas que había entrado demasiado rápido en la cerrada en donde vivo pero después escuché a mi madre, una persona que nunca en su vida había sentido un sismo, gritar que estaba temblando. Por supuesto no lo digerí al instante, estaba consciente del violento movimiento pero mi cabeza estaba bloqueada, solo podía pensar «¿qué clase de coincidencia es esta?, ni siquiera se pueden medir las probabilidades» y comencé a gritar «la ciudad, ¿qué le va a pasar a la ciudad, está construida sobre un pinche lago, y la catedral y el palacio de bellas artes?» Mi madre casi me daba una cachetada para que me callara pero solo podía pensar en la ciudad, pues en esta zona del Estado de México no se suelen sentir los temblores y mucho menos se registran daños. Salí de la casa y vi a todos los autos parados, al final de la calle hay un kinder y sólo escuchaba los llantos y gritos. Enseguida corrí a checar mi fuente preferida [twitter] pero mi celular tenía 2 % de batería y mi tableta se seguía actualizando. El videojuego seguía corriendo. AT&T se cayó y mi internet murió por un par de minutos.

Finalmente conseguí entrar a twitter y de ahí no me despegué en toda la semana.

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Se borró todo mi enojo hacía mi vida cotidiana por unos increiblemente largos días.

¿Dónde estaba?