Arantza Paola Rito Aguilar – Parque México

¿Quién? Arantza Paola Rito Aguilar

¿Dónde vive? Roma Sur

¿Qué nos cuenta?

Los martes salgo a las 11 am de la escuela y me dirijo a casa para luego salir a correr. Ya casi había terminado mis ejercicios, y mi reloj sonó avisándome que ya daba la 1 de la tarde y yo me apresuré para volver a casa a realizar mis labores académicas. Me dirigí al estacionamiento de bicicletas ubicado enfrente de la biblioteca de Parque México cuyo nombre desconozco. Ya me encontraba montada en la bicicleta, dispuesta a ir a casa, cuando de pronto sonó aquella alarma que avisa que la Tierra sufrirá algún movimiento. Primero pensé que podía tratárse de otro simulacro, dado que en mi facultad, los días 19 de septiembre se hacen dos simulacros, uno matutino y otro vespertino. Todos en el parque nos mirámos unos a otros a la espera de lo que sucedería, y todos esperando que el movimiento fuera leve o bien, se tratara de un simulacro. En cuanto dejó de sonar la alarma, la tierra se empezó a mover con tal fuerza que vi como edificios perdían sus fachadas. Fue entonces cuando la ansiedad y el miedo se apoderaron de mi como nunca antes había ocurrido. Lo primero que pude pensar fue en mis seres queridos, y sobre todo en mis padres, que estaban en mi casa y que por la rapidez con que se desarrollaró todo, seguramente no habían tenido tiempo de abandonar el edificio y, si no habían corrido con suerte, el edificio se había desplomado. Una vez que había cesado el movimiento estaba llorando y una señora que cargaba a su bebé se acercó a consolarme y me ofreció su celular para tratar de localizar a mis familiares, intenté llamar a mis padres varias veces y en ningún caso funcionó, la red había colapsado.

Decidí quedarme en el parque por un rato dado que era evidente que había edificios que, si bien no habian colapsado sí habían sufrido grandes daños, y por tanto en cualquier momento podía no desplomarse.

Escuché a una señora gritar por ayuda desde un balcón, decía que estaba atrapada. Todos intentamos hacer llamadas para dar aviso de la situación pero nadie tuvo suerte.

Luego comenzó a oler a gas y fue entonces cuando me retiré del lugar.

Camino a casa las calles eran un caos, muchas estaban cerradas por las fugas de gas. A ratos tenía que caminar por la banqueta porque la gente estaba aglomerada en la calle impidiendo el paso.

Estaba llorando y me encontraba con deseos de volver a casa a reunirme con mi familia, y al mismo tiempo no quería llegar por el

miedo a descubrir que mi efificio había colapsado.

Afortunadamente al llegar a mi domicilio todos se encontraban bien, y el edificio estaba en pie.

Me quedé platicando con mis vecinos y comenzaron a comentar que había edificios colapsados, me inundó un sentimiento de tristeza por aquellas personas que se encontraban bajo los escombros o habían perdido sus casas, familiares y/o amigos.

Hoy día siguen en mis pensamientos las personas que sufrieron daños materiales y/o psicológicos, y a todos ellos quiero que sepan que no los vamos a olvidar, y que vamos para adelante. Hoy más que nunca, sé fuerte México.

¿Dónde estaba?