Marisol de la Rosa – Jardín Balbuena

Quién: Marisol de la Rosa

Dónde vive: Jardín Balbuena

Qué nos cuenta:

Ese día desperté y al salir hacia el trabajo extrañamente me sentía con más energía, digamos que un poco más feliz de lo normal… lo pensé hacia mis adentros, tal vez porque esa mañana al salir del lugar donde vivo me crucé con una abuelita quien me dio la bendición por haberle abierto la puerta, aún recuerdo sus palabras «qué Dios te bendiga».

En fin, llegué al trabajo y estaba todo tranquilo, recordé que a las 11am habría simulacro pero donde trabajo es una empresa micro así que al ser tan pocos empleados no participaríamos.

Sonó la alerta a las 11:00 ( lo vi en el monitor de mi computadora) y por un momento mi corazón dio un salto de tensión al pensar que estaba temblando, en instantes recordé que solo era parte del simulacro para conmemorar lo sucedido en 1985 —en esa ocasión tenía casi 1 año y vivía en una zona donde no se sintió el movimiento— recuerdo las historias que por curiosidad he preguntado a veces para matar mi curiosidad o por no tener mucho tema de conversación ¿y tú dónde estabas en el 85?¿quién diría que 32 años después me tocaría a mi?.

Efectivamente esta vez me tocaría ser a mi quien pueda ser parte de los narradores de esta vivencia y por fortuna soy de quienes vivieron para contarlo.

¿Qué estaba haciendo? pues déjenme decirles que por poco y me agarra como al tigre de Santa Julia. Sí, acababa de cerrar la puerta del baño y estaba desabrochando mi pantalón cuando escuché ese sonido que aún me pone la piel chinita y me causa un vuelco en el estómago. Abrí la puerta de inmediato y salí con celular en mano, ah y hasta se me ocurrió ir por mi bolsa,estaba en un primer piso, bajé las escaleras lo más rápido que pude y que el movimiento me permitía y abrí la puerta que da hacia la calle muy cerca de una esquina.

Fue impresionante lo que veían mis ojos, pude ver los postes de luz moviéndose tan salvajemente que mi mente pensó tantas cosas «tengo que grabar»,»estos postes se van a caer»,»¿y sí me cae un poste encima?,»nos vamos a morir», «esa escuela se va a caer». El movimiento no paraba, los demás empleados parecía que no sentían que la tierra se movía. ¿Yo? creo que no podía ni hablar. Todo fue tan eterno y tan rápido. Mis ojos registraron tantas imágenes, los vecinos de un edificio reunidos a media calle, una señora con sus hijos caminando y que tuvo que detenerse pues el movimiento no la dejaba avanzar mientras uno de sus niños comenzaba a llorar del susto, el vaivén de los cables y postes, los autos estacionados moviéndose hacia adelante y hacia atrás.

No recuerdo en qué momento dejé de escuchar la alarma.

Frente a mi trabajo se encuentra una escuela primaria. Fue angustiante ver a los papás llegar corriendo a buscar a sus hijos, afortunadamente la escuela no sufrió ningún daño en sus instalaciones y mis respetos para la directora pues salió con la mayor templanza a decirle a los papás que se calmaran y se formaran para que les entregaran a sus hijos.

Se me quedó muy grabada la imagen de una niña que abrazó a su mamá y le dijo entre llantos «es que se movió muy feo», juro que es lo que yo quería hacer en ese momento brincar a los brazos de mi madre y llorar, ha sido de los recuerdos más angustiantes, horribles, traumáticos que me vienen a la mente.

Con mi familia pudimos contactarnos por whatsapp para saber que todos estaban bien. Lo cual fue muy tranquilizante.

Jamás pensé que al prender la radio escucharía noticias como: se cayeron edificios en la condesa, se cayó una escuela… inmediatamente pensé en mi departamento, pues vivo en un tercer piso, pensé en mis dos gatos, en mis vecinos.

¡Qué pequeños somos! ¡qué vulnerables somos ante la naturaleza!¿cómo la vida nos puede cambiar en unos minutos?

Con el paso de los días a veces siento que el piso se mueve, oigo sonidos que me recuerdan a la alerta sísmica, me da miedo dormir y no despertar a tiempo para poder salvarme de otro temblor, si me estoy bañando imagino ¿qué haría si temblara en ese momento?

Creo que hasta el momento mi cabeza no logra dimensionar el inmenso daño que este día dejo en México y en los mexicanos.

¿Dónde estaba?