Karime Aguilera G. – Ciudad Universitaria

¿Quién? Karime Aguilera G.

¿Dónde vive? Coyoacán

¿Qué nos cuenta?

El día del terremoto del 19 de septiembre del 2016, me encontraba en la Facultad de Filosofía y Letras en Ciudad Universitaria. Tan solo 2 horas antes, habíamos tenido un simulacro de sismo que solo hizo que nos diéramos cuenta que la comunidad de la facultad no estaba preparada para un evento como este. Incluso llegabas a escuchar voces durante el simulacro diciendo ¿Se imaginan que en verdad temblara? Al momento del terremoto, estaba tomando clase en el segundo piso de la facultad, me encontraba sentada al lado de la ventana. Estaba escuchando la opinión de una compañera sobre la clase, cuando se empieza a sentir un fuerte movimiento y recuerdo escuchar el movimiento de las ventanas a mi lado y es ahí cuando el profesor nos dice “Está temblando». Mi instinto fue salir corriendo y bajar las escaleras, me di cuenta de la magnitud del sismo al ver como un librero se tambaleaba. Realmente pensé que iba a morir, ese pensamiento me invadió mientras bajaba las escaleras, pensé en mi familia deseando que estuvieran bien. Salí de la facultad y me fui al estacionamiento, donde es una “zona segura». Todos estábamos realmente asustados, intercambiaba palabras con compañeros que en mi vida había visto, invadidos de miedo e incertidumbre. Afortunadamente, nadie sufrió daños en mi facultad pero la angustia y la solidaridad eran evidentes: compañeros llamando a sus familiares, personas ofreciendo su celular para llamar y dinero para que todos pudiéramos regresar a nuestras casas, compañeros ofreciendo “aventones», personas a punto de colapsar en llanto. Sin embargo, hasta que salí de Ciudad Universitaria, fue cuando pude darme cuenta de todo lo que había pasado. Veían en los noticieros imágenes de los edificios colapsados, quería llorar al ver esas imágenes, al ver como lugares por los que suelo pasar estaban destruidos. En el ambiente se sentía tristeza y preocupación pero también, una gran solidaridad. En camino de regreso a mi casa, tuve que caminar desde Taxqueña hasta mi domicilio pero para eso, se tiene que cruzar un puente en el cual los carros pasan muy cerca del peatón y a una gran velocidad. Iba caminando por la pequeña banqueta, temiendo que me pasara algo. El chofer de un pesero ofreció a todos lo peatones, subirnos al camión de manera gratuita para que no tuviéramos que caminar por edén riesfoso puente. En verdad gracias a ese señor y a su acompañante por ese gesto. Ese tipo de acciones son las que hacen la diferencia. ¡Fuerza México!

¿Dónde estaba?