Cynthia García – Vértiz Narvarte

¿Quién? Cynthia García

¿Dónde vive? Coyoacán

¿Qué nos cuenta?

El #19S me encontraba trabajando en la colonia Narvarte, en la calle de Rascarrabias. Fue uno de esos días en que me la pasé echando la hueva e iba retrasada con mi chamba. Desde que entré pude ver a las personas encargadas de la organización del simulacro, pero en ese momento no recordaba qué día era hasta que en fb ví un comentario diciendo que después del sismo del 85 «la capital olía a muerto». Sólo así recordé qué día era. Cuando sonó la alarma del simulacro aún dudé en bajar, pues ya iba con bastante retraso en mi trabajo, sin embargo lo hice y me di cuenta que tardamos muchísimo en bajar todos (estoy en el piso 6) y discutí con mis compañeros que la mejor forma era subirse a la azotea o quedarse arriba. Equis, no era algo que fuera a suceder, hasta 2 hrs después cuando estaba pensando en bajar a comer, porque ya me dolía la cabeza de hambre. De pronto siento la vibración trepidatoria por unos segundos y volteo a ver a mi compañera sentada a dos computadoras de mí y le digo «ora sí está temblando». Salí corriendo de mi oficina sin saber a dónde ir hasta que un compañero me jala hacia una trabe y me dice «quédate aquí conmigo». En esa esquina estábamos él, yo, otros dos compañeros y un policía que no paraba de rezar. Sólo se escuchaban gritos y el sonido de las lámparas chocando contra el techo. Pasaron un par de segundos y pensamos que ya había terminado PERO NO, sentimos un jalón fuertísimo y ahí fue cuando escuché el crujir del edificio y ví a muchos compañeros correr hacia las escaleras, gritar, llorar, caerse. En ese momento pensé que era el fin, sin embargo terminó el movimiento violento pero se siguió moviendo por lo menos un minuto más. Yo estaba temblando, sentía que mi corazón se iba a salir de mi pecho, sin embargo no lloré y pude mantener la calma. Mi primer pensamiento fue quitarme los zapatos de tacón, pero el compañero que me jalo a la trabe me dijo que no porque había vidrios rotos, entonces me los puse otra vez. Recibí el WhatsApp de mi novio y le dije «estuvo horrible, no he podido bajarme del edificio». La gente no paraba de gritar, y no se lograba formar la fila, por lo que esperé a que todos bajaran, tomé mis cosas y salí aún entre gritos y nervios de más de 300 personas que trabajamos en mi piso.

¿Dónde estaba?