Alejandro Herrera Hernández – Metro Niños Héroes

¿Quién? Alejandro Herrera Hernández

¿Dónde vive? Magdalena Contreras

¿Qué nos cuenta?

Al momento del temblor estaba en el metro Niños Héroes con un amigo, íbamos para Hidalgo. Afortunadamente ya estábamos en la estación. Todos salimos del vagón que se movía de un lado para el otro (sentí que se iba a caer). Fue sorprendente, todas las personas se pegaron a la pared y mantuvieron la calma, excepto una chica a lado mío, que inmediatamente fue socorrida por el chico que la acompañaba. En realidad no escuchamos nada de afuera, así que nos subimos al metro tan pronto se reanudó el servicio (15 minutos). Cuando llegamos a la Alameda Central, notamos que todos habían salido del lugar en donde estaban, pero ningún edificio caído, así que continuamos con nuestro camino. Encontramos a las personas que íbamos a buscar, pero no pudimos arreglar los asuntos que teníamos, así que regresamos a nuestras casas (aún no me daba cuenta de lo grave de la situación). En las calles cercanas a mi domicilio noté algo raro en el ambiente, todos los transportes estaban llenos, la gente estaba fuera de sus casas y los locales cerraban. Al querer prender la luz de mi cuarto entendí una de las razones, la habían cortado. Salí por algo de comer, pero al ver que todos estaban muy preocupados por conseguir algo de alimento para la noche y el siguiente día, me entraron ansias. Prendí la estufa y puse la radio (sí, vivo solo), en ese momento recibí de golpe todas las fatídicas noticias, un gran temor, miedo y consternación. Nació algo en mí, unas inmensas ganas por salir, hacer algo, combatir ese miedo con fortaleza y ánimo para ayudar. Al día siguiente fuí a mi prepa, pues ahí estaban organizando brigadas para ir a distintas partes del norte y centro de la ciudad (que son los lugares que más conozco). A las 10:30 ya me encontraba en la Condesa con una brigada, a lado de un edificio que se derrumbó. Ya estaba el ejército y la maquinaria pesada, sin embargo ayudamos al repartir víveres y comida, con los brigadistas que ya habían laborado. Recorrimos la zona con el agua y comida que se juntó. Me sorprendió la cantidad de personas que buscaban ayudar, con la entrega de alimentos, medicinas y herramientas, los centros de acopio estaban a reventar. En ese momento, todas las manos estaban cargando algo, con una pala, martillo, vendas, agua o una simple torta para recuperar energías, todas con un fin: ayudar a salvar vidas. Hoy sé que faltan más lugares a los cuales llegar y que esto no se acaba hoy, ni en una semana o mes, pero al menos hay una señal de esperanza, gracias al apoyo que todos aportan desde sus trincheras. Las brigadas y la donación continúan, la lucha de la sociedad en contra de las pérdidas producidas por el terremoto continúan y espero no paren, hasta que todo damnificado obtenga un lugar adecuado para continuar su vida.

¿Dónde estaba?