Tatiana Hernandez – San Rafael

¿Quién?: Tatiana Hernandez

¿Dónde vive?: Popotla

¿Qué nos cuenta?

Todo marchaba como un día normal y tranquilo, ni caso le había hecho al simulacro, me fui como casi nunca a trabajar, de vestido y unas botitas de tacón, trabajo en un estudio de tatuajes, se encuentra en la planta baja de un condominio construido en 1923, al fondo, las paredes son tan gruesas que no tenemos señal en los celulares y los sonidos de la calle nonpenetran las paredes; no escuchamos la alarma sísmica; yo preparaba mi «stencil» para comenzar a tatuar, cuando de repente sentimos el jalón, habíamos cuatro personas y salimos apuradas del edificio de dos pisos- que bien podrían ser tres por la altura de casi 3 metros y medio de los techos- cuando salimos al pasillo rumbo a la calle, no pudimos más que pensar que todo se iba a caer, de un lado los edificios y de otro lado otra casa igual de vieja, pensé -no llegaremos a la calle- y me abrace a un árbol que se encuentra a medio pasillo, quizás sus ramas amortigüen los pesados tabiques que se usaban a principio de siglo, veíamos un auto que se movía hacia adelante y hacia atrás y como el edificio de una estancia infantil parecía de papel. Pensé que era el momento que tanto temíamos todos los capitalinos y pensé en mi madre que se encontraba sola en ese momento en su departamento y mis perros y en los niños de la estancia, en mi ex pareja y en tantas personas que me vinieron a la mente, todo se detuvo y viña la horrible calma, se fue la luz y comenzamos a escuchar los llantos de los niños de la estancia infantil y a preguntar entre la gente si estábamos bien, el caos llego. Las madres de los niños y las abuelas comenzaron a llegar con voces alteradas para ver a sus niños, la persona a la quien iba a tatuar preocupada por su mama, le dije que fuera a verla y por mi parte fui a ver a la mía, pero el tránsito se volvió pesado, un vecino ofreció llevarnos y no nos cobro, pero solo llegamos a medio camino; jamás vuelvo a usar zapatos de tacón penden mientras mis pies se ampoyaban por ir caminando a casa, entre las calles toda la gente estaba afuera, vimos los daños en alguna si cadas y postes piedra a por aquí, tabiques y gente muy asustada, al llegar a casa mi corazón descanso al ver que mi madre estaba bien y tranquila, pero al llegar la luz, ver la semana noticias y escuchar los helicópteros y ambulancias me di cuenta que no estaba bien la ciudad; al otro día nos organizamos entre compañeros tatuadores para dejar víveres y poder ayudar en la remoción de escombros.

¿Dónde estaba?