Eduardo Valdéz – FES Cuatitlán

Quién: Eduardo Valdez

Dónde vive: Cuautitlán, Estado de México

Qué nos cuenta:

El ambiente era muy cálido, emprendía mi día antes de lo normal y salía de mi casa a las 9:10. La sensación de bochorno era muy aguda desde la mañana, me apresuré por llegar a tiempo a la Universidad (Facultad de Estudio Superiores Cuautitlán) en seguida una sensación de olvido dentro de mis pensamientos difusos se apoderó de mi: «Chin, el marco», decía mientras el objeto metálico en el que viajaba transitaba por el corazón de Cuautitlán. A las 10:30 por fin llegaba al destino de mi viaje, después de pasar por ríos plateados de fierro y aluminio, un centro comercial y ver un gran simulacro en conmemoración por el sismo de hace ya 32 años, y de pronto otro recuerdo, «el temblor» cómo tomarlo, cómo recordarlo cuando no lo viviste, decía mi maestra de historia del diseño una semana antes que nos había mandado el temblor del 7 de septiembre para inspirarnos en el diseño de una postal conmemorando ese día tan lejano e irreal dentro de mí, dentro de muchos millennials y es que hasta que no ves tan cercanas y reales las cosas no eres suficientemente consciente de ello.
A las 11:00 había una muestra de patriotismo en gran parte del país, los «puntos seguros» se llenaban de almas por pares y grupos, también en solitarios, en mi escuela no fue la excepción; todos solemnes y tranquilos, algunos sin ganas y otros con la mirada clavada en el cielo y el corazón enraizado en la tierra.

Son las 13 horas con 14 minutos del 19 de Septiembre de 2017, me encuentro en el tercer piso del edificio de Diseño en la FESC1, puedo observar a mis compañeros sentados sobre las sillas negras tan características de los salones de computo de diseño, las «macs» resplandecían con sus pantallas tan llenas de «Dreamweaver», el profesor explica un proceso que no acabé de entender por completo en ese instante. Mis pensamientos están en otro lado como de costumbre, de pronto un suspiro y después un tono tranquilo y alarmante al mismo tiempo, era la voz de un compañero que vislumbraba cierta tensión: «Está temblando», ¿es un sueño no? inquirí en mis adentros, «aquí no tiembla, es suelo duro y estamos en un cerro» me seguía cuestionando. El ensueño y ambiente inmovible se revolvió al mismo parecíamos un batallón coordinado, con ese son todos nos pusimos de pie, caminamos con cierta embriaguez confusa; por fin nos abrimos paso entre obstáculos escolares y como hormiguitas bajamos los tres pisos hasta alcanzar la seguridad de las pocas áreas verdes de la FAC, es momento de buscar a los amigos «pensé» aunque sea con la mirada, uno, dos, tres, cuatro, cinco,……., todos bien, alivio. Pocos minutos después llegaban las noticias a través de los aparatos modernos (por fin sirven para algo) pensé. «Epicentro en Oaxaca» decía Lupita, «No, en Hidalgo», pronunciaban otros, consternación, «Oaxaca está más cerca del D.F, espero que todos estén bien, tengo familia en el D.F, decía entre dientes».

Pronto nos evacuaron y así como respirábamos salían noticias, imágenes, vídeos de la capital colapsando, el ambiente se tornaba raro, las personas se sentían intranquilas por razones similares, Leslie decía que su papá trabajaba en el centro y no podía localizarlo. Líneas perdidas, incomunicados por menos de 15 min pero parecía tiempo más valioso que todo el vívido, dentro de toda la angustia generada surgió la empatía por la situación, la gran mayoría hablando, dándose ánimos, deseosos de un bienestar por el otro desmesurado, irreal, ilógico hace algunas horas, el corazón había latido sorprendido, en mi mente solo pensaba llegar a casa, estar a salvo, comunicarme con mis seres amados mientras caminaba a la salida de la facultad al mismo tiempo que todo el personal administrativo nos apresuraba para evacuar, y al final como una despedida amarga, que no quieres dar, haces tregua con el corazón y por fin lo logras con una ansiedad extraña pero con la afinidad al límite y sólo susurras «te vas con cuidado», «cuídate».

¿Dónde estaba?