Mirelly Maya – Pedregal de San Nicolás 4ta sección

Quién: Mirelly Maya

Dónde vive: Ajusco

Qué nos cuenta:

Como madre que soy me encontraba a mediodía preparando la merienda de mi hija para que llevará a su escuela por la tarde, mi hija de 7 años veía en la tele los cortos informativos acerca del simulacro por el aniversario del terremoto del 85. Apague la tele y la llame para que se comiera algo antes de irse a la escuela, mientras ella comia yo le comenzaba a explicar: hoy en tu escuela haran un simulacro, no debes espantarte -le dije en cuanto su carita se puso tensa debido al sismo del 7 de sep- solo tienes que salir de la forma más tranquila que puedas e ir al lugar que te indiquen. Ella me preguntaba el porqué se hacían simulacros en ese día, yo le explicaba que ese día hace 32 años un terremoto había dejado muy dañado a México y desde ahí se había fomentado una cultura sísmica.

Nos disponíamos a etiquetar algunos víveres para Oaxaca que ella llevaría a donar a su escuela, cuando comenzó el horror!

Yo oí como la tierra crujio debajo de mis pies y sentí un mareo, en un segundo más las ventanas de la casa empezaron a tronar horrible mi hija me preguntó: mamá que es eso?

Yo ni siquiera supe que decir, cuando a lo lejos escuché la alarma sísmica.
Más tardé en darme cuenta de lo que sucedía qué en lo que ya salía con ella y mis perros, en el patio el coche se movía hacia todos lados las casas vecinas se movían como si se fueran a caer, ahí tome la decisión de salirnos a la calle tome a los perros en brazos y con mi hija salimos…

Afuera ya había vecinos abrazando a sus hijos, la señora de enfrente no sabía que hacer; entraba y salía de su casa orando, muchísimas mamás pasaban corriendo hacia las escuelas… Poco a poco el temblor cesó.

Tome a mi hija y entramos a casa, aún temblaba de los nervios, corrí por mi celular marque como pude y no había señal, mire dentro de la casa y no había luz.

Deje a mis perros y me dispuse ir a casa de mi mamá. Corrí con las piernas hechas gelatina, nunca en mis 16 años viviendo en el Cerro había sentido un temblor así. Llegue y mi mamá lloraba como nunca, tampoco tenía luz y no podíamos comunicarnos a casa de mis abuelitos que ya había quedado dañada con el sismo pasado y con las dos p*nches construcciones que tienen a lado. Temíamos lo peor, como milagro pude comunicarme y saber que ellos estaban bien.

No podíamos comunicarnos con mi esposo y mi tía que estaban trabajando, yo tenía los nervios de punta. Regresé a casa y puse la radio de el coche, poco a poco escuché los estragos del sismo.

Horas despues llego mi esposo corrí a abrazarlo, no pude llorar sólo necesitaba abrazarlo.

En cuanto llego la luz empezamos a ver las noticias y la devastación que había dejado el temblor. Aún no teníamos noticias de mi tía que trabaja en hospital naval y mi primo que estudia por Acoxpa. Hasta que por la noche pude llamarla y nos pidió ir por mi primo.

Nos preparamos para salir llevando pala, lámparas, los dos six de agua que habíamos comprado para la donación, pilas y barras energéticas a sabiendas que íbamos a la zona con más daño.

Lo que vi esa noche no se me olvidará nunca, calles llenas de personas ayudando, personas agilizando el tráfico, otras recolectando viveres y viendo a donde se iban a mandar. Sentí en mi corazón un orgullo enorme por ser mexicana, por saber que a pesar de toda la adversidad hay tantas personas con un corazón enorme para ayudar a otros, dejamos la pala junto con las pilas y repartimos el agua y las barras que llevábamos.

Al día de hoy aún veo tanta solidaridad enorme en nuestra gente y amor hacia el projimo que estoy orgullosa que pertener a este país por su gente.

¿Dónde estaba?