Gerardo Ambrosio – Hipódromo Condesa

Quién: Gerardo Ambrosio

Dónde vive: Polanco

Qué nos cuenta:

Un día normal como cualquier otro, martes 19 de septiembre del 2017, por supuesto era el aniversario número 32 del aquel catastrófico terremoto de 1985, lo que más se esperaba de este día era el típico macro simulacro que se realiza en memoria de aquellas almas se que nos dejaron en ese desastre. Yo me encontraba en horario de clases, específicamente en la La Salle, ubicada sobre Benjamín Franklin en la colonia Hipódromo Condesa, estudió el primer semestre de Comercio y Negocios Internacionales, pasado el simulacro, nos encontrábamos en la última clase de 12 a 1:30, en planta baja, mi plan era dirigirme en cuanto acabará la clase al Hospital Pedriatico Legaria, en el que labora mi mama, para alcanzarlo a la dentista, a qué me retiraran los puntos de mi cirugía de la muela del juicio que me habían realizado la semana pasada, por lo qué pedí permiso al maestro para salir al baño a lavarme los dientes, el baño está ubicado en planta baja, pero tienes que bajar una rampa para acceder, una vez terminando de lavarme los dientes, empezó a sonar la alerta sísmica de la escuela, la cual reconocí por el simulacro, en ese momento no sentí movimiento, y pensé que se trataba de otro simulacro, entonces desconcertado salí del baño para asomarme que sucedía, en ese momento veo a La Salle personas corriendo y gritando, de repente sucedío una de las cosas más traumantes de mi vida, pues sentí un fuerte movimiento en mis pies, era desgarrador, pues sentía como si se fuera a levantar el suelo, y posteriormente voltee a ver el edificio de las aulas, y observaba cómo se sacuadia de una manera escalofriante, se empezaron a caer los letreros de las aulas, y como salía polvo de las paredes, en mí mente pensé «¿Qué carajos está pasando? ¿Qué es esto?» Me dio miedo saber que aún se encontraban personas en las aulas de los últimos dos pisos de cuatro, incluyendo la planta baja, y que el edificio se fuera a derrumbar, también los puentes que conectan la facultad de derecho con la facultad de negocios y preparatoria, se separaran para chocar contra la edificación.

Lo feo había pasado, lo peor apenas estaba por comenzar, pues había dejado mi celular en el salón y no nos dejaban regresar al inmueble por nuestras cosas, entonces estuve incomunicado, pero aún así no había cobertura, entonces era imposible realizar llamadas, pero a algunos les cargaba Twitter, y se empezó a decir sobre edificios derrumbados, específicamente en la Condesa y en Viaducto Miguel Alemán, y mi preocupación creció, una vez que pude pasar por mis cosas, 20 minutos después, mis mensajes cargaron y eran mis familiares queriéndo saber de mi, yo me preocupe por él apartamento que tengo con mi mamá, pues vivimos juntos en un 5to piso, con dos perros. Una amiga me ofreció llevarme mi casa, la pesadilla empezó una vez que salimos del campus, pues gente por doquier, la avenida Benjamín Franklin era un caos, pues estaba completamente cerrada, las personas caminaban sobre ella, a lo lejos se veía un incendio y el polvo por derrumbe. Una vez que pudimos entrar al auto, en el radio había cadena nacional, y el locutor narraba lo que habían pasado, pues decía ubicaciones de edificios derrumbados, tanto en CDMX como en Puebla y Morelos, era como si hubiéramos retrocedido 32 año se atras, en fin, don traslado fue un caos, pues había gente sobre las calles y los semáforos no funcionaban, fueron 2hrs y media de Condesa a la zona de Legaría en la Miguel Hidalgo. Afortunadamente mi casa y familia están bien. Pero, sin embargo en la televisión pasaban imágenes de los derrumbes, era horroroso y mis ganas de ayudar no faltaron.

El día siguiente yo, y unos amigos fuimos a la avenida Gabriel Mancera y la calle de Escocia, así como también la calle de Edimburgo y Escocia, pues en esa zona había como tres inmuebles derrumbados, y estuvimos más de 5hrs removiendo escombros, nos agarro la noche, a mi y a un amigo que se llama Alain, por lo que decidimos dormir el albergue que se montó en el Centro Universitario México (CUM), en Concepción Beistegui, muy cerca de ahí.

Lo que más me sorprendió fue qué bueno la ayuda sobraba, pues era mucha gente que quería ayudar a labores de rescate, al grado que se saturaba de voluntarios.
Lo que más me conmovió fue que en los escombros encontraba artículos que cualquiera tiene en su casa, de los qué mas me sorprendieron fueron unos audífonos, ropa, peluches, figuras religiosas, teléfonos, ganchos, platos, libros, revistas, libros para colorear, sillas, maletas, etc. Me puse a pensar «Esas cosas pudieron haber sido mias, ese edificio pudo haber sido donde yo vivía» me rompió el corazón en pensar en el dueño de esas pertenecías, también cada vez que levantaban el puño los rescatistas para guardar silencio, y parar labores, era un respiro de esperanza, un respiro de fe, un aliento de felicidad, pues indicaba que había señales de gente viva bajo los escombros, y cuando bajaban los puños para continuar labores, te llenaba de ganas y te quitaban el cansancio para seguir y seguir sin parar en las labores. Pero aún lo que me conmovió más, fue en el albergue, pues la gente se dio cuenta que había estado en esa zona, y muchas familias preguntaban por su hogar, pues si bien no vivian en los edificios derrumbados, si en los aledaños, estaban tristes y preocupados por si su edificio colapsara, era un ambiente muy triste y fuerte. La imagen que nunca olvidaré, probablemente por el resto de mi vida, fue que al entrar al albergue, observe a una señora mayor, dormida con su perro abrazados, en el animalito se podía leer su cara de angustia, tristeza y preocupación, fue lo más conmovedor.

Tengo 19 años, todo mundo me contaba de anécdotas de aquel septiembre de 1985, eran fuertes, jamás llegué a pensar que me tocaría vivirlo en carne propia, en esta vida, fue algo muy duro, algo que me pegó, y algo que me hizo cambiar de mentalidad, una manera diferente de ver la vida, pues estaba acostumbrado a ser egoísta y no valorar muchos aspectos de mi vida, y creo que no soy el único millenial que piensa lo mismo, mi forma de pensar ha cambiado, la generación a que pertenezco, ha vuelto a nacer el 19 de septiembre del 2017. La CDMX cayó, pero la solidaridad de cada alma mexicana, ha salido en todo su esplendor, México se cayó, pero México, es fuerte y su gente más, a pesar de ser muy criticado por ser una sociedad egoísta y floja, la madre naturaleza nos ha hecho demostrar que no somos así, por qué un soldado en cada hijo te dio, México se va a levantar, esta pesadilla pasará y otra vez seguiremos siendo el país más alegre y fiestero del mundo, México crece, México saldrá adelante.
#FuerzaMéxico

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