Angélica Suárez – UAM – Xochimilco

Quién: Angélica Suárez

Dónde vive: Coapa

Qué nos cuenta:

Estaba en la Universidad, UAM Xochimilco. Me encontraba en el edificio M314, sí, en el tercer piso. Estaba tomando la clase de Economía en el sector público, era la clase de 11 a 2 de la tarde, ese día alrededor de las 10:30 am habíamos realizado un simulacro —como todos en la ciudad— tuvimos la suerte de que protección civil aún se encontraba en nuestra unidad. No recuerdo bien la hora para ser sincera, sólo sé que aproximadamente 20 minutos antes del temblor, había mandando un mensaje a mi novio diciendo que estaría en ese edificio y en ese piso. En el salón, un salón pequeño, de unos cuatro metros de ancho y unos 6 de largo; bancas largas y amontonadas, una compañera exponía con proyector y computadora. Yo tenía mi carpeta afuera, todas mis lecturas, eran unos cinco bonches de hojas; de pronto mi amiga que estaba a mi lado izquierdo dijo en voz alta «está temblando», el profesor no lo dudo ni un segundo y nos indicó salir, no supe que hacer, llevo cinco años viviendo en la cdmx y jamás había vivido un temblor fuera de mi casa, y mucho menos uno de esa magnitud y en un edificio. Mi amiga me ayudó a recoger mis cosas, salimos del salón, yo apretaba su mano. Al atravesar la puerta unas cinco personas se abalanzaron hacia nosotras, no por querer entrar, sino porque la fuerza del temblor las empujó. Quise dirigirme a las escaleras cuando un amigo atravesó su mano y me dijo «no vas a alcanzar a bajar» ese momento fue mi momento de shock, el único plan de supervivencia que conocía se había visto frustrado. Se escucharon los gritos del personal de protección civil, diciendo que nos recargáramos a la pared. El edificio y los árboles se sacudían con una fuerza realmente salvaje. Entré en una crisis nerviosa, no podía respirar, mi amiga hacia lo posible por hacerme regresar en mí, me agarra fuerte del brazo y me decía «no te voy a dejar, estamos juntas» y «todo va a estar bien, no te voy a dejar». En medio de la desesperación y el pánico todos los que nos encontrábamos en ese piso (cerca de 100 personas) nos tomamos de los brazos formando una especie de cadena humana, y nos pegamos a la pared. De pronto un amigo nos grita que la pared detrás de nosotros se estaba agrietando, ese fue el momento que creí que jamás volvería a bajar de ese edificio, creí que en cualquier momento éste se vendría abajo. Solté a la persona que tenía agarrada y abracé sólo a mi amiga,ella me abrazó a mí, me agarré a ella como pensando que sería lo último que haría en mi vida. Fueron los dos minutos más largos de mi vida. Terminando el temblor, apenas pude bajar del edificio, seguía en crisis, enseguida vi a mi novio, quien ya me estaba buscando, e inmediatamente me comunique con mi familia y seres queridos, afortunadamente todos estaban sanos y a salvo. Yo no sé qué hubiera hecho sin mi amiga quien me cuidó y se quedó conmigo hasta el final, quien me mostró que la valentía no fue la ausencia del miedo sino la capacidad de seguir adelante a pesar de ello. Y que la unidad de todos los que estábamos ahí, de ese momento de tomarnos todos de los brazos, evitó posibles accidentes. Que en medio del desastre nos unimos humanamente para sobrevivir.

¿Dónde estaba?