Itzuri Flobus – Benito Juárez

Quién: Itzuri Flobus

Dónde vive: Naucalpan

¿Qué nos cuenta?

Los primeros mensajes que tengo después del temblor son de las 13:17 preguntado si todos estaban bien. Aún no sabía la magnitud de lo sucedido. Sabía que desde el quinto piso todo se sacudió horrible, la pared, las lámparas, los escritorios y los truenos del edificio, o la tierra, fue aterrador. De pronto alguien tuvo señal y nos mostró un video de un edificio que se había caído y luego llegaron más y más videos.

Apenas reanudábamos las actividades después del simulacro porque sí tardamos más de una hora en desalojar el edificio y luego en volver. Comentábamos que ojalá no temblara en hora laboral porque del piso 5 hacia arriba no lograríamos salir. En fin, comenzábamos a trabajar cuando el edificio empezó a moverse de un lado a otro, mis compañeros y yo volteamos a ver cómo se sacudían las lámparas, todavía no chocaban nuestras miradas cuando todos ya nos encontrábamos debajo de los escritorios. Mi compañero de en frente sufre de ataques epilépticos. Estaba agachado a un lado de mí. Comenzó a golpear su espalda con un buró. El movimiento se hacía más fuerte. Temí que le pasara algo en medio de esto que estaba sucediendo. Lo tomé del hombro y le dije que me viera a los ojos, que ya todo estaba pasando, que estábamos bien, que no iba a pasar nada malo, que no tuviera miedo. Le decía eso, pero la verdad me lo decía a mí. Y aquello no se detenía, las sillas se movían de un lado a otro, las lámparas se zafaban, del techo caía polvo y pedazos de piedras, los llantos de las personas se escuchaban. De la nada truena algo y se va la luz, silencio, todo se sigue moviendo. Una vez que se deja de moverse todos bajamos por la escaleras, nuestra mirada es de miedo y se vuelve de terror cuando al ir descendiendo vemos las cuarteaduras en casa piso, al pasar por el piso tres y dos, vemos las grietas, pasamos por el lobby y todos está lleno de tierra, una lámpara tirada, no hay alarmas, no hay ruidos, se escuchan voces diciendo “rápido”, “no se asusten”, “no pasó nada”, “caminen más rápido”, pero a cualquier parte que volteamos sí pasó algo, sí se cayó algo, sí se fracturó algo.

Estamos afuera del edificio, comenzamos a contarnos por piso, a buscar y revisar que todos estemos a salvo, nos abrazamos, nos tomamos de la mano. Nos alegramos de vernos. 13:17, salen los primeros mensajes “Estoy bien ¿Estás bien?”. No contestan. Videos de edificios derrumbándose. Twitter comienza a llenarse de publicaciones pidiendo ayuda. No entiendo bien lo que está pasando y se me ocurre publicar en dónde me encuentro y si necesitan información de alguien que viva cerca puedo ir a verificar. Al parecer mi círculo cercano está bien. Todas las personas responden.

Luego de un rato los jefes dicen que el edificio es seguro, me pregunto ¿según quién dice que esa cosa de 14 pisos está bien? No vi a nadie de protección civil y cuando bajaba por las escaleras había cuarteaduras y cosas tiradas. Pasan unos minutos más y nos dicen que podemos subir por nuestras cosas y nos vemos mañana a primera hora, no pasó nada y todos estamos bien, hay que trabajar.

Decidimos irnos caminando, las avenidas principales están saturadas, Periférico con tantos puentes, ni loca, y en el metro no están adentro ni los trabajadores. Nos acompañamos. Llegamos a Tacubaya y de ahí el camino lo sigo sola. Veo a varias mamás llenando su auto de estudiantes. Familias gritando que si alguien va hacia Barranca del Muerto se suban, les dan ride. Me sigo, veo vidrios sobre la banqueta, me alejó de los edificios. Cuando llego a la Roma Norte hay personas que corren llenas de polvo, sin un zapato, llorando, gritan que huele a gas, me asusto, no respiro tan fácil y me acerco con miedo, no nos dejan pasar, no podemos hacer nada, la gente grita “¡Sal!” “¡Corre!” “¡No agarres nada!”. Saco mi botella de agua y le ayudo a lavarse las manos y la cara a algunas personas. Nos alejan del edificio. Llega una ambulancia. Me sigo, asustada, temblando, no sé qué pasa, dos calles más y hay mucho polvo, no se puede ver nada, sólo una sirena que no permite el paso a la calle. Llego a Chapultepec, no hay camiones, la fila de las personas parece interminable. Decido seguir caminando por todo Reforma, porque de todos modos hay mucha gente caminando. Llego al robo de luz, o estela de luz, y sólo están dejando pasar al ejército y ambulancias. No tengo señal. No puedo saber qué está ocurriendo. Lo último que supe fue que una amiga salió corriendo de la Plaza Fórum porque comenzó a caerse y mis amigos del antiguo trabajo estuvieron a nada de quedar aplastados.

Reforma y el Periférico aunque estaban llenos de automóviles ni uno sonaba su claxon, dejaban pasar y se esperaban para avanzar entre las calles. Caminé hasta Horacio, sólo se escuchaban los pasos de toda la gente, las sirenas y los helicópteros, nadie hablaba, nadie escuchaba música, nadie reía, en ocasiones se podía oír la radio en algún carro. Vuelvo a tener señal, me doy cuenta de todo lo que está ocurriendo y que por ahora sólo puedo ayudar difundiendo información.

Llego a casa, nos abrazamos, vemos y leemos aterrados cada noticia que se da de lo sucedido y comenzamos a unirnos con la ayuda. Después podremos llorar.

¿Dónde estaba?