Santiago Ávila – Metro División del Norte

Metro División del Norte, acababa de salir de la escuela y estaba con tres amigos, yo pasé los torniquetes primero pues tenía prisa por salir de ahí, mi celular se acababa de descomponer justo unos días antes e iba a ir a comprar uno. Faltaban unos minutos para las 13:14, yo estaba comenzando a desesperarme porque un amigo se quedó despidiédose de otras personas y estábamos esperándolo del otro lado de los torniquetes. Al fin se acercó a los torniquetes, y a la hora de querer pasar su tarjeta no funcionó, la intento pasar un par de veces y nada, como si dios, el destino, el Universo, la suerte o alguna de esas fuerzas extrañas en las que no creo, tratara de decirnos que no nos fuéramos. Sacó la tarjeta de su cartera, la volvió poner y al fin pasó, pasaron unos segundos, dijimos algunas palabras sobre porqué la tarjeta no había funcionado, nos quedamos los cuatro en silencio, como si tuviéramos una conversación mental diciendo: «Pues ya vámonos, ¿No?», se escuchó cómo se acercaba un tren al fondo y el piso comenzó a moverse, pensamos que el movimiento del piso se debía al tren que estaba llegando, pero no. Se escucharon agudos gritos, «¡Está temblando!», mi amigo que estaba más cerca de mí, a un lado de los torniquetes para salir dijo: «Ay, pero mis cinco pesitos», en milésimas de segundos reí y estúpidamente pensé «Chale, si cierto, de por sí está bien cara esta madre y ni va a ser tan grave este temblor.» Después observé cómo los torniquetes comenzaban a saltar, las luces se prendían y se apagaban, seguían sonando gritos, parecía una película de zombies, toda la gente que estaba en la estación comenzó a correr hacia las salidas, había dos escaleras, una de ellas estaba completamente llena e iba a ser más tardado salir en ella, me fui a la otra, me separé de mis amigos. Vaya, nunca le había temido a la muerte como en ese momento, en tan solo instantes, mientras subía las escaleras lo más rápido posible, me pasaron miles de cosas por la cabeza, todas relacionadas con el fin. Logré salir de la estación, los cables de luz y los árboles se movían, pensé que caerían sobre mí, corrí hacia la Avenida División del Norte y me paré en medio ya que parecía que ahí nada podría caerme encima. Acabó el temblor pero mi cuerpo seguía temblando, caminé hacia la calle de mi escuela donde el único sonido era el del llanto, miré a mi alrededor, todos los edificios estaban agrietados o tenían algo roto. Observé el momento exacto en la que un pedazo de la fachada de un edificio alto que alcanzaba a verse a lo lejos caía, como un pequeño pétalo que cae sobre su propia sombra, y de pronto el mundo se obscureció en un sordo temblor.

 

¿Dónde estabas?