Meteoro Reyes – Lomas de Chapultepec

Quién: Meteoro Reyes

Dónde vive: Benito Juárez

Qué nos cuenta:

Me encontraba en la oficina sobre Montes Urales, cerca de la Fuente de Petróleos. Un compañero dijo que empezó a temblar; yo no me había percatado. Después caminamos rápidamente a la salida de emergencia y mientras daba la curva para salir, vi como comenzaban a desmoronarse pequeñas partes del edificio. Cuando salimos aún continuaba el sismo y algunos edificios tenían humo. Nadie sabía qué estaba pasando en otros puntos. Caminé con una compañera y su novio por Reforma (yo vivo por Tlalpan y Viaducto) y llegando a la Diana Cazadora, les dije que me desviaría porque seguramente no encontraría cómo entrar al metrobus de Insurgentes por tanta gente, me despedí y tomé camino.

Me urgía porque yo no había podido establecer contacto con mi familia. Mi plan era llagar a Avenida Chapultepec y ver si podía tomar un camión que me dejara en Tlalpan; había demasiado tráfico. Luego, el plan era entrar en las calles, cruzar Mazatlán, tomar Durango, pasar por Parque España, después dar vuelta en Ámsterdam, caminar hasta Insurgentes, cruzar Baja California y Chilpancingo. En Ámsterdam las vialidades estaban cerradas. Muchachos dirigían el tránsito que era un caos. Llegó derrapando un vehículo militar con militares en su interior, mientas que de todas partes de la calle de Ámsterdam salían personas gritando «¡Vamos!» con palas y picos. Por un lado un joven gritaba «¡Por acá es el Plaza! y el vehículo militar se desplazó rápidamente levantando una polvareda de pedazos de edificios. Un niño gritó sobre Durango que el edificio donde estaba se había derrumbado por dentro.

Lo peor del momento fue cuando llegué a Viaducto para meterme por Narvarte. Vi a lo lejos un espectacular caído, conforme avanzaba me di cuenta que ese espectacular estaba sobre un monte de escombros, recuerdo que en ese momento comenzó el silencio. Seguí caminando, me llamaron para decir que mi familia estaba bien. Tal parecía que la pesadilla acaba en Tlalpan. Después escuché las noticias, mis hermanos y familiares ya se encontraban ayudando. Fui por la noche y hasta la madrugada con mi mamá a ayudar en la unidad que se cayó en Taxqueña. No puedo creer aún que haya pasado esto en la ciudad. Mientras levantábamos escombros hice a un lado la pala porque no me era más fácil levantar algunas cosas con las manos, entonces saqué una chamarrita de niña como las que usa mi hija y fue cuando más destrozado me sentí. No sólo porque en la tragedia me vi reflejado en el dolor del otro. Sino porque ese dolor es mi dolor y espero que mi amor alcance siempre para ver a esos niños como mis hijos, a los hermanos como mis hermanos.

Caminé de regreso a casa rogando porque las personas que habían perdido la vida se encontrarán en un mejor lugar, donde no existiera este miedo y tristeza que estábamos experimentando. Rogué porque más personas siguieran con vida y pudieran ser rescatadas a tiempo. Llegando a Villa de Cortés ya no aguantaba mis pies, mi pesar y mis ganas de llorar. Sentado en una parada de camión le dije a mi mamá que sentía miedo. Ella me animó y me puse a rogar de nuevo y a disculparme por todas las veces que me detengo a preocuparme por estupideces tan banales, que solamente relucen lo egoísta que he sido; lo poco que me he conducido con amor y con fe.

Y espero que podamos reflexionar todos y sigamos unidos, así como para buscar a nuestros hermanos entre los escombros, permanezcamos y reconstruyamos nuestra ciudad y estrechemos lazos que nos lleven a permanecer en el amor y la unión. Que Dios tenga misericordia de nosotros y nos ayude a amarnos. Trabajo como Redactor y creador de Contenido, no he podido escribir, todo lo corporativo me parece tan vacío, si sentido, superfluo y banal que en este momento no he podido escribir nada más que esto.

¿Dónde estaba?