Mercedes Hoffman – Condesa

Quién: Mercedes Hoffman

Dónde vive: Escandón

¿Qué nos cuenta?

(19 de Septiembre 2017) Estábamos en el carro , Roberto Castillo y yo, estacionados en la Condesa, 13:14 hrs, cuando éste comenzó a saltar desmesuradamente, a penas pude abrir la puerta y salir corriendo con Roberto. Nos encontramos a unos amigos y mientras seguía la tierra azotando nos abrazamos entre desconocidos en medio de una calle, todo se movía, me sentí tan insignificante, frágil. Pasó, no señal y no luz. Fugas de gas, un kínder con niños adentro, pánico y confusión, miles de helicópteros en el cielo. Llegamos a la Escandón para ir a mi casa por nuestras pertenencias de primera mano, porque no sabíamos si podríamos regresar a nuestra casa o qué pasaría después. Militares y la marina, DN 3. Salimos a ayudar lo más posible, eran a penas 2 hrs después del sismo. La Escandón estaba bien, pero en la Condesa y Roma edificios se vinieron completos abajo, casi parecía que eran de plástico. Sacaron cuerpos, gente herida. Encontré mucha gente conocida en la calle, tratando de encontrar a sus seres. No tenía señal para avisarle a nadie que estaba bien. Ya oscuro decidimos regresar a la casa, nos quisieron asaltar pero no nos dejamos. Estamos en shock, aún no creo todo lo que vi hoy, edificios donde estuve ya no existen, calles enteras, casas. Había escombros y los policías no hacían nada, éramos la gente la que ayudaba a otra. Amigos, hoy he llorado a mares, tengo un dolor en el pecho y colitis, pero estoy viva, tengo mi casa y puedo decirles toda esta tragedia. Hay gente que hoy no tiene nada y otros que no tienen a sus seres amados. Mi Ciudad Torcida hoy se torció más de la cuenta. Después, al día siguiente ( 20 de Septiembre 2017), Roberto y yo, nos encaminamos al sur en el carro, tratando de llegar lo más lejos con éste, porque sabríamos que habría un punto donde ya no se podría pasar en carro y así fue, llegamos a penas a Tetepan y decidimos estacionarnos. Cargamos los víveres que teníamos e hicimos camino como mucha gente que se enteró a penas que Xochimilco había sido el más afectado y sin ayuda del gobierno. Entre el calor, la gente esperazanda y la mano de Roberto, caminamos como 9 km, cuesta arriba hasta Santa Cruz Acalpixca, la meta era San Gregorio, pero ya era imposible pasar, la carretera se estaba abriendo. Decidimos quedarnos en Santa María Nativitas, ya que ellxs también habían sufrido el temblor y tampoco tenían ayuda. Conocíamos a Mari, bella hermosa, que toda su familia se había dedicado, generación tras generación, a los embarcaderos y el cultivo en los canales, había puesto lo que quedaba de casa para alimentar a la gente, ella sigue la página de Mi capacidad no es Tatuada, es demostrada AC y fue por ahí que nos informó directamente lo que pasaba en Xochimilco. Lloraba y me contaba que se sentían solos, hasta hace unas hrs que tanta gente estaba subiendo como podía. Casas enteras se vinieron abajo, bardas, escuelas, paradas de camión, se abrieron Hoyos inmensos en el piso, la gente no había parado de recoger los escombros de sus viviendas y, entre éstos, recoger los recuerdos de lo que fueron antes. En todo nuestro camino no vi un solo policía de tránsito ayudando a dirigir los carros que si podían subir con víveres, eran personas las que tomaban el mando y ayudaban a organizar el paso; ni un sólo camión del ejército con rescatistas, eran chicxs ingenieros, médicos y albañiles los que subían a pie con su herramienta en hombro para ayudar; ni un solo helicóptero subiendo a San Gregorio con médicos y medicinas, éramos el pueblo rescatándonos a nosotros mismos, como hermanxs, gente de todos lados haciendo cadenas en el cerro para ir subiendo los alimentos y utensilios de primera necesidad. Entre ayuda y consolación, yo me quebré algunas veces, era impresionante como la gente ama sin importar qué, porque todo lo que vi ayer, se puede resumir en: Amor. Todas las vidas valen, hay que ayudar a todxs, con poco o con mucho y entre nosotros, porque nos dimos cuenta que sólo contamos con lxs unxs con lxs otrxs. No estamos solxs, hoy me enteré de eso y me siento triste, pero poderosa. (El dinero de las elecciones del 2018 es nuestro, tenga la etiqueta que tenga, es nuestro pago y lo necesitamos, no hay que pedir permiso para tomar lo que nos pertenece.) Hoy iremos ayudar más, esto no ha terminado. MH

¿Dónde estaba?