Armando García – Iztapalapa

Quién: Armando García

Dónde vive: Iztapalapa

Qué nos cuenta:

No te sientas mal, aún no somos capaces de leer 600 páginas en dos días… We, te veo más tarde, esas eran las palabras de una charla por redes sociales de un par de sociólogos en formación cinco minutos pasada la una. Yo trataba de llenar un trámite demasiado tedioso en la computadora que hace año y medio no puedo terminar, como es el de pedir una beca, con mis auriculares, dentro de mi cuarto la música de Queen me acompaña, mi madre en la cocina realizando su ritual de todos los días a lo que ella llama “los sagrados alimentos”, en el cuarto que está enfrente del mío duerme mi padre porque hace 17 años pensó que tal vez sería mejor cambiar la noche por el día para trabajar, de pronto siento que me muevo de donde estaba sentado sin tener la mínima intención de moverme, abro la puerta de mi cuarto en ese instante se escucha las palabra que más horror pueden provocar en alguien que vive en un edificio, “está temblando de a de veras”

Solo bastó eso y observar las persianas que empezaban a moverse con una precisión notable, empujo la puerta del cuarto de mi papá ya estaba de pie poniéndose unos tenis, llegó el momento de probar la estabilidad, el ritmo cardiaco, 24 escalones y tres descansos me separan de llegar a la calle, el bajar las escaleras fue lo más difícil, el edificio empezó a tronar, el movimiento te hacia brincar pero al mismo tiempo te aventaba de lado a otro era como cuando en las películas los astronautas tratan de dar pasos en la luna, todos los vecinos tratan de salir pero nadie puede, “corre, mamá corre” (se supone es lo que no debes hacer) son mis palabras ante sus gritos, mi papá se ha quedado mucho más arriba.

El sentimiento de sentir que estas tan cerca de salir pero al mismo tiempo un edificio completo se te viene encima es indescriptible, estando afuera la gente se empieza abrazar, los carros se mueven solos, a lo lejos se empieza a escuchar suplicas a “Dios” tal vez cada quien tenga el suyo en esos momentos, después de 5 minutos de pánico el piso comienza a calmarse encuentro al jefe de la familia igual de asustado que todos, se escucha “donde estará tu hermana”, las líneas telefónicas estaban muertas, el internet colapsado, los rumores entre todas las personas empiezan a correr “se derrumbaron muchas cosas”, es el momento de tomar una decisión “vamos a buscar a la niña”

Llegue en camión al periférico con la esperanza de poder encontrarla los carros estaban parados, la baqueta estaba llena de personas que caminaban en ambos sentidos nos mirábamos unos a otros pensando en el ¿Cómo demonios ocurrió esto? Todo el trayecto escuchaba el radio y las noticias se hacían saber, “un puente colapso en periférico a la altura del embarcadero”, efectivamente me toco observarlo era como ir descubriendo poco a poco cada acontecimiento, llego un momento donde la noción de tiempo y espació se había perdido camine por caminar, llegando a la altura del Tec de Monterrey intenté llamar a mi hermana, pero fue imposible establecer comunicación. Decidí regresar a la altura de Coapa porque una escuela había colapsado, el sentimiento de impotencia te desborda a tal punto que quieres ayudar, pude llegar casi a avenida Acoxpa hasta que ya se encontraba una cantidad importante de policías que te negaban el paso, a lo lejos alcance a observar humo y muchas personas saliendo un policía me dijo “hijo mejor vete a casa, no se puede pasar” , el regreso fue tardío, el tiempo se había pasado, el silencio era de lo que había pasado un desastre, la gente se empezaba a escasear en avenidas principales pero en las colonias abundaba, todos afuera de edificios, casas, nadie quería regresar adentro, el miedo nos comió y atrapo como si lo hubiera planeado, cuando por fin regrese mi hermana ya estaba en casa mi papá la había encontrado, mi suspiro fue muy largo, comunicarse con las personas fue muy tardado más de 20 horas con la mayoría, ante la ausencia de electricidad, fueron demasiadas horas pensando en todas aquellas personas que te rodean donde la angustia y la desesperación se apoderan de tu ser.

¿Dónde estaba?