Rodrigo Hernández – Coyoacán

Quién: Rodrigo Hernández
Dónde vive: Coyoacán
¿Qué nos cuenta?
Estaba aplicando examen parcial a mis alumnos de preparatoria en un colegio al sur de la Ciudad. De pronto sentimos que empezó a temblar y salimos a la zona de seguridad, los chicos de otros grupos empezaron a llegar justo cuando el sismo se empezó a sentir más fuerte, algunos comenzaron a tener crisis nerviosas y uno se desmayó, pero no pasó a más. La escuela se Movió muy fuerte, pero por suerte no se cayó, lo cual fue algo alarmante pues en esa zona casi no se sienten los sismos. los alumnos poco a poco se fueron con sus padres y mientras eso sucedía, los profesores comenzamos a revisar redes sociales para avisar que estábamos bien y saber qué estaba sucediendo en el resto de la ciudad. Al ver que varios edificios se derrumbaron, comenzamos a asustarnos, pero procurando no expresarlo para no poner nerviosos a los chicos. Cuando pude salir rumbo a casa, tomé un camión que iba muy lleno y el sentimiento general era de preocupación. En el camino casi no vi daños, salvo cuando llegué a la calle de Pacífico, que un edificio estaba a punto de colapsar; de hecho, cuadras antes vi gente con picos, marros y palas, lo cual me asustó. En la esquina de la misma calle y Candelaria hay una primaria que se quedó sin barda, había mucho tráfico y era complicado avanzar. La gente iba cruzando a pie el puente que une Miguel Ángel de Quevedo con Taxqueña, desde el cual se podía ver el derrumbe de un edificio habitacional. Al bajar pude ver que se había caído la entrada del Soriana de Taxqueña. Tuve que caminar a casa, pues el transporte era escaso y la gente daba prioridad a aquellos que iban más lejos. Mucha gente tuvo que caminar a sus destinos y el cruce de calles no era sencillo, no había luz y los semáforos no servían. Algunos voluntarios se dedicaron a controlar el tránsito y eso fue de gran apoyo para que la zona no colapsara. Al llegar a casa vi que un tinaco se había caído del techo de una vivienda cercana. Los vecinos estaban asustados, preocupados porque no habían llegado sus familiares. Nunca sentí tanto alivio de ver a mi familia como ese día al cruzar la puerta.

¿Dónde estaba?