Marcel Pérez Morales – Iztacalco-Iztapalapa

Quién: Marcel Pérez Morales
Dónde vive: Iztacalco-Iztapalapa
¿Qué nos cuenta?
Me encontraba en el tercer piso del Edificio S de la UAM-Iztapalapa. En el simulacro previo nos habían pedido que sólo nos replegáramos en el mismo piso, en una zona de seguridad, así que eso hicimos en cuanto comenzó a temblar. El edificio se movió horriblemente desde el principio y el suelo se levantaba; crujían las tuberías y las paredes y parecía que en cualquier momento se caería todo. Varios investigadores que sólo nos conocemos de vista aunque nos vemos a diario o aunque nos identificamos pero nunca nos hablamos (porque simplemente no nos simpatizamos), nos abrazamos en una especie de cadena humana junto a una de las columnas del edificio. De repente en el piso de abajo se cayó un muro y se rompieron unos cristales, y el derrumbe sonó espantosamente. La cercanía del derrumbe, me asustó mucho. Pensé que ésa era la señal de que el edificio se caería pronto. Algunas mujeres empezaron a gritar, y pensé en mi esposa y en mis gatos. En ese momento ellos estaban en el quinto piso del edificio donde vivimos, y sólo esperé que no les hubiera pasado nada, que no le hubiera pasado nada a ese edificio. Quería evitar recordarlos cómo había sido la última vez que los había visto esa mañana, pero no pude. En cuanto cesó el terremoto salí del edificio -ni siquiera recuerdo haber bajado con los investigadores que estaban conmigo apoyados en la columna del edificio- y vi a muchas personas asustadas en la explanada. Algunas de ellas miraban hacia un mural que tiene ese edificio y entonces vi que en medio del mural había una fisura horizontal de tres a seis metros y me impresionó. Traté de llamar a mi esposa, pero mi teléfono no tenía señal ni red. Aguardé en la explanada unos minutos, esperando que no hubiera un derrumbe o algo semejante, y seguí intentando comunicarme con mi esposa. Salí de la universidad. El transporte era escaso y tuve que caminar muchos kilómetros hasta que pude abordar el transporte. Volví a la casa alrededor de las 3 de la tarde, lleno de temor y de angustia. Afortunadamente no le pasó nada al edificio donde vivo, ni tampoco a mi esposa ni a mis gatos. Estamos bien, aunque yo etsoy sensibilizado al sonido de la alerta sísmica.

 

¿Dónde estaba? ¿Dónde estaba?