Minerva Reynosa – Valle de Santiago, Guanajuato

Quién: Minerva Reynoso –

Dónde vive: Valle de Santiago, Guanajuato

¿Qué nos cuenta?

Al cinco de la una de la tarde de ese día estaba a punto de recoger a mi hija de la escuela. Le di una checada al facebook y ya comenzaban a escribir que estaban bien, que el susto había estado fuerte, que se manifestaran, etc. Me fui corriendo por la niña. Regresamos y a la una quince ya estábamos comiendo. Platicábamos del día de la paz que mi hija confundía con el día de la peste. En ese momento mi tel. de casa comenzó a sonar pero estaba en el segundo piso y me daba una web eterna subir por él. Era mi papá desde Monterrey que me preguntaba conmocionado cómo estábamos, que el sismo se había sentido en Guanajuato, etc. Yo, pues bien, no sentí nada, todo normal, aquí la vida pasa en atole. Cuelgo y mis amigos regios por whatss preguntaban con cómo estaba, que iba seguir una secuela, que enseñara a la niña a protegerse, que el agua, el botiquín; mis hermanas también por mensaje con la urgencia… Entonces le eché una miradita al internet, Aristegui Noticias y me dio un terror y un paranoide, que por un lado, pensaba mi plan para el fin del mundo y por el otro, me desmayaba. Toda la tarde estuve inquieta y lo que leí/leo/vi/veo del Colegio Rébsamen me tiene con un hueco en el corazón. Y pienso en todos esos niños de la edad de mi bebé y que son a su vez, bebés de mamás y papás que ahora están preocupados y lo peor, unos nunca más los van a tener de regreso. Me indigna mucho que no estuviésemos preparados, que la puta negligencia en distintos estratos se lleve a nuestros niños. Y me acuerdo de la guardería ABC que por distintas circunstancias pero con un resultado igual de trágico, dejó un dolor que no se supera y una vergüenza perpetua. Estoy indignada que esas niñas y niños, con sus repitas, sus mochilas de animalitos, que olían a merienda y a dulces, ya no van a estar. Chale. Pero también veo toda la banda solidarizándose y lloro. Está muy cabrón. Me tocó el huracán Gilberto en el 89 y el Alex en el 2010 en Monterrey, donde la ciudad quedó hecha mierda. Vi mi rancho lleno de terror por la narcoviolence. Y vi cómo se planeaban simulacros y se entregaban folletos en caso de balacera en las escuelas. Nada de eso me hizo sentir la angustia que me da los sismos de este mes. Veo la ayuda, cómo extendemos la mano y vuelvo a creer en la humanidad.